Alfa Romeo 156 Sportwagon 2.0 T Spark : Deportivo con forma de berlina
Pero el desafío era superarse: crear la versión familiar de la berlina sin perder el alma de coupé y sin dejar de lado sus prestaciones deportivas características. De ahí la decisión de diseñar nuevas puertas traseras, que permitieran obtener una línea aerodinámica y agresiva.
La suspensión es la misma, pero el Sportwagon puede llevar un sistema que mantiene constante la altura de la carrocería. Esto es posible con el diseño de un sistema hidroneumático activado por el movimiento vertical de las ruedas, no por una bomba. Por esto, al poner peso en el maletero u ocupar las plazas traseras, primero baja la carrocería y luego las ruedas se mueven lo suficiente para situarse a la altura adecuada. Este sistema brinda una gran ventaja para su estabilidad y autonomía, y hace innecesario el corrector de altura para los faros.
En la ruta, da respuestas ágiles a cualquier maniobra o cambio de dirección. La estabilidad le posibilita al conductor la seguridad de controlar siempre el auto.
El volumen del Sportwagon no es muy ancho, pero sí alto. Está articulado lejos del vértice que forman el techo y la luneta. Así, el portón y parte del techo se abren al mismo tiempo. La forma del maletero es muy singular, y es por eso que se pueden aprovechar los recovecos para colocar redes y disponer de espacios para guardar objetos pequeños.
La gama de motores y transmisiones es idéntica a la berlina: cuatro de gasolina (entre 120 y 190 caballos de potencia) y dos turbodiesel JTD, de 105 o bien de 136 caballos de potencia. Todos ellos tienen tracción delantera, aunque hay dos –el 2.0 de 155 caballos y el 2.5 V6 de 190- que pueden llevar cambio secuencial: Selespeed en el primer caso y Q-System en el segundo. Su seguridad está garantizada por la carrocería de deformación controlada, barras de protección lateral de puertas, FIRE Preventión System y cinturones de tres puntos inerciales en todos los asientos. También protege a los pasajeros con airbag frontales, laterales (para conductor y acompañante) y airbag de ventanilla. Con estos equipamientos, el Sportwagon cumple sin fisuras con las más estrictas normas de seguridad para sus ocupantes.
El silencio de marcha permite mantener la concentración necesaria para conducir y, fundamentalmente, mejorar la calidad de vida de a bordo. Por eso, al lanzar este modelo, se ha puesto especial énfasis en la aerodinámica (eliminando los ruidos que produce el avance del auto en el aire) y en la mecánica (para reducir el ruido y las vibraciones del motor o de los demás grupos en movimiento, e impedir que se transmitan al interior del auto).
Dinámicamente, no hay grandes diferencias con la berlina. Sólo dos variables cambian, pero no demasiado. Una es el peso, que aumenta unos 50 kg, especialmente a causa del portón trasero. Otra es la rigidez torsional del bastidor, que es menor porque es más hueco y porque no tiene un tabique de chapa detrás de los asientos traseros.
Sus trece gamas de colores conforman un amplio abanico de posibilidades pensadas para todos los gustos. Tapizado en base a tejido y terciopelo, el Sportwagon es un modelo equipado con todo lo imprescindible: airbag, climatizador, mando a distancia del cierre de puertas y baúl, levantavidrios traseros eléctricos, volante y pomo de palanca en piel, faros antiniebla y llantas de aleación con neumáticos aumentados.
En definitiva, el Sportwagon es, ni más ni menos, todo lo que se espera de un deportivo.
Fuente:
http://www.elgarage.com
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