Chevrolet pick-up: La carrocería es todo un arte.
Durante el mandato de Santa Ana, en 1847, se perdió más de la mitad del territorio en una guerra contra los Estados Unidos. Ahora lo recordamos con nostalgia, pero para nosotros los tuneros "no estuvo tan mal" la cosa; la mezcla de culturas con la enorme cantidad de recursos creó una forma única de arreglar los autos, algo que mezcla el glamour de Hollywood y de sus estrellas, con la desfachatez de los surfers y la belleza de las güeras en bikini. De ahí que los autos californianos sean famosos por sus modificaciones.

Federico Ramírez es un troquero de corazón, le gusta arreglar camionetas a conciencia y vigilar el proceso. Pero la historia de esta troca es diferente, fue triunfadora desde su concepción. Desfiló y sobresalió en la Ruta 66, donde lo mejor del pasado compite ante los ojos de los expertos en hot y street rods más meticulosos del planeta. Así como lo oyen, la troca que ven aquí ganó en su categoría en el concurso celebrado a través de la ruta más famosa del mundo.
Federico, al ver esta camioneta, se enamoró como quinceañero de su motor Chevy 350 tocado desde el más mínimo detalle: árbol "roller", pistones y bielas forjados JE, cabezas porteadas con válvulas de acero inoxidable, encendido electrónico, carburador Holley doble bomba cubierto por un filtro KyN de 5 pulgadas de alto, complementado por la tapa de filtro Edelbrock Elite Series, que combinan con tapas de válvulas de la misma línea. Desde allí se ramifican los headers con mofles Flow Master, que le dan un meloso y gordinflón tono.
El radiador de aluminio es impresionante por lo ancho y, sobre todo, el acabado con el que cuenta, además se encarga de mantener al monstruo más que refrescado. Con mangueras de acero inoxidable, el cromado perfecto y los acabados bajo el cofre nos dieron ganas de lamer ese motor, lástima que estuviera tan caliente.
De buena lámina La carrocería es todo un arte como el del hippie que pinta su tabla de Surf. Varias capas de pintura para finalizar con una transparente, un color oscuro como este azul delataría alguna imperfección en la hojalatería, pero créanme, no existe tal. Rasurada perfectamente como embajador en conferencia, tiene una apariencia voluminosa y feroz. Dentro de la caja tipo California (obvio) se encuentra el piso de madera perfectamente armado y barnizado, por lo cual su uso como vehículo de carga pensamos que quedó en el pasado. El interior brilla por su originalidad, todo está como en 1955 a excepción del estéreo AM/FM de GM conectado a un amplificador PPI de 200 watts, un cajón con woofer JL se aloja justo atrás del asiento, acompañado de un par de bocinas Kicker de 6x9.
Pero como lo mejor viene al final, dejen que les contemos de la suspensión. Air Ride es el nombre y le permite subir y bajar a placer, tanto que deja los neumáticos BF Goodrich T/A al ras de las salpicaderas, más para exhibición que para otra cosa. Ahora entendemos porqué Federico fue poseído por el espíritu de Antonio López de Santa Ana en El Alamo y no descansó hasta secuestrar este tesoro para orgullo nacional. Es algo que todos deberíamos hacer, ir cada uno de los más de 100 millones de mexicanos, por un carro a California y dejarlos a pie.
Fuente: http://www.terra.com.gt
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