CHRYSLER CROSSFIRE: Es deportivo, pero al mismo tiempo sugiere lujo.
No es el más eficaz ni mucho menos, pero su estética puede resultar definitiva si se busca un cupé biplaza que sea el imán para todas las miradas y además rebose elegancia. Es deportivo, pero al mismo tiempo sugiere lujo, algo que no consiguen sus rivales, y los cromados y profusión de nervaduras en la carrocería le otorgan un cierto aire clásico muy original y llamativo; incluso puede que incluso algo estrafalario.
Mecánicamente tiene el corazón y el esqueleto de un Mercedes SLK de la primera generación, un concepto plenamente actual aunque de inferiores resultados en conducción deportiva que sus rivales de última hornada. Sin embargo en casi todos los terrenos es capaz de medirse a todos ellos sin complejos, cediendo sólo un poco entrando ya en matices muy puntuales.
Al mismo tiempo sus detalles marcan la diferencia, como el interior terminado en color plata, el llamativo alerón retráctil que se levanta a partir de 60 km/h o el precioso sonido que emana de sus escapes, uno de los mejores si no el mejor de cuantos le rodean.
Por último es una lástima que el precio sea incluso superior al de la versión Roadster, algo que comercialmente es cuando menos extraño y que no le favorece frente a casi ningún rival.
Fuente: Carlos Lera
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