F1: La mayor quiebra moral en la historia de la F1
¡NO! NO y mil veces NO. NO toleremos que nadie nos quite nuestros sueños. NO permitamos que se nos convierta en una manada de ganado a la que se pueda engordar a base de engaño. NO permitamos que se nos utilice para puros medios mercantilistas. Somos deportistas que amamos a las personas que atesoran valores por arriba de la norma. Personas que arriesgan sus vidas más allá de lo exigible en aras de un valor, un deporte, un orgullo y un ansia de superación. Unos seres que dominan el humano miedo y que nos elevan un poco a todos por arriba de simples organismos vivientes. Qué poco importan los sentimientos de las personas. Pensar en el sacrificio que muchos habrán estado haciendo para ahorrar su dinero y poder ver a sus ídolos en leal disputa, y después recibir como premio una sonora bofetada a su dignidad.
Es indigno el tratamiento que nos han regalado estos desalmados. No hay justificación a su abuso y mucho menos aduciendo aspectos económicos. Hay mucho dinero en juego, dicen. Tal vez demasiado. Y tal vez sea ya hora de que eso cambie, de volver la F1 más humana y echar a quien sólo ve en ella una forma de enriquecerse. Siempre he pensado que los sentimientos de las personas debían estar por encima de los intereses comerciales y, en la F1 actual, acontecimientos como los de ayer dejan clara muestra de que, para algunos, esto no es así.
Michael Schumacher podrá ganar este campeonato, pero ¿a quién le interesa ya esta comedia? ¿Cómo podemos estar seguros de que realmente en sus anteriores actuaciones ha sido superior a quien estaba a su lado? Entonces es todo mentira. ¿Realmente existe Michael Schumacher? Tal vez sólo sea un producto computerizado más, elevado a ser, gracias al marketing sin alma, e insuflado de una ambición inhumana y sin medida, que le impidió, en un rasgo de honor, frenar detrás de Rubens y empujarlo a la meta. De haberlo hecho así, su coraza de falsedad se hubiera hecho añicos y habría dejado a la vista el gris interior de un títere transistorizado al que ya pocos pueden llamar como punto de referencia.
Pero títere será Michael Schumacher. Lo es Rubens Barrichello, pero nosotros no debemos permitir ni un segundo más ser marionetas engañadizas al uso y abuso de esta jauría de insensatos. Es la hora de exigir cambios. Es la hora de decir que la F1 es nuestra. Ni de Slec, ni de Kirch, ni de ACEA, ni de FIA, ni de FOA. Es nuestra. Es nuestro poder. Nosotros podemos hacer que la F1 sea la que nosotros queramos y podemos decidir comprar todo aquello que no aparezca en la F1 y apasionarnos con cualquier otra categoría que sea "real". ¿Han pensado eso las mentes grises de la F1? ¿No?, pues deberían comenzar a pensarlo, ¡ya!
Cita de Autosmania.com
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