GIULIETTA: ALFA ROMEO GIULIETTA CUMPLIO 50 AÑOS
Es por ello que celebrar los 50 años del Giulietta significa, en primer lugar, recuperar aquel patrimonio tecnológico y profesional que ha contribuido a escribir tantas páginas memorables de la historia automovilística. Una de éstas cuenta la historia de un automóvil llamado “Giulietta”, nombre sugerido por la Sra. De Cousandier, esposa del poeta Leonardo Sinisgalli. Creado bajo la dirección general de Francesco Quaroni y la dirección industrial de Rudolf Hruska, con la responsabilidad técnica de Orazio Satta y de Giuseppe Busso por la parte motorística, el modelo se afirma como síntesis de las tecnologías más avanzadas de Alfa Romeo concentrada en sólo 1300 cm3. Era mayo del año 1954 cuando el automóvil firmado por Nuccio Bertone fue presentado a la Prensa en la histórica sede de Portello, para después debutar oficialmente en el Salón del Automóvil de Turín en la versión “dos plazas” llamada Sprint. Con prudencia, la Casa encargó al carrocero turinés mil ejemplares, sin prever que sólo en los días que duró el Salón se reservaron más de 700. Un éxito increíble que marcó el destino de ambos. De hecho, a partir de aquel momento, Bertone se transforma de carrocero a fabricante, mientras que Alfa Romeo consolida una tendencia que se desarrollará en el futuro: la colaboración entre centros de estudios internos y los estilistas carroceros extranjeros. Pero no sólo esto. En los años cincuenta, Alfa Romeo se dedicó al diseño en serie. Se deseaba alcanzar un doble objetivo: organizar la producción con sistemas de cadena de montaje y capitalizar los resultados deportivos con un producto de altas prestaciones. Fue un periodo de intensa y feliz creatividad: la producción de los 6C 2500 llegó a su fin y el 1900 encontró soluciones relacionadas con un mercado cada vez más exigente, mientras que los 159 conquistaron el Campeonato del mundo en el año 50 y 51. En este momento llegó el momento de encontrar un automóvil que garantizara un salto de producción en los volúmenes de la Casa: es el turno del Giulietta. A la hora de diseñarlo, los técnicos consiguieron combinar una mecánica de vanguardia con la economía de producción, utilizando componentes refinados como el motor de doble árbol de aleación ligera y las suspensiones análogas a las que ya habían concedido al 1900 cualidades excepcionales de estabilidad en carretera. Todavía hoy, a 50 años de distancia, aquella línea sugiere inmediatamente la idea de deportividad: carácter, líneas finas y suaves, elegancia italiana. Por lo tanto, no es por casualidad que el Giulietta Sprint se considere fundador de todos los Gran Turismo modernos. Y el éxito lo confirman las ventas: del 1954 al 1965 se produjeron casi 40.000 ejemplares del Giulietta Sprint, equipados con las motorizaciones 1290 cc y 1570 cc en la versión Giulia Sprint del 1963. En el año 1955, en el 37° Salón del Automóvil de Turín, era el turno de la berlina: 1290 cm3 de cilindrada, 53 CV y 140 km/h de velocidad máxima (aumentados a 62 CV y 145 km/h en 1962). En esta categoría, no había nada en el mercado que lo superara y los automovilistas lo confirmaron. Durante una década, el Giulietta en todas sus versiones - Sprint, Berlina o Spider - mantendrá inalterada su fascinación, ampliando el mercado de Alfa Romeo de las decenas de miles de unidades a las centenas de miles. El Giulietta número 100.001 salió de las líneas de montaje de Portello en febrero de 1961, teniendo a la actriz Giulietta Masina como madrina. Más que por la cilindrada o las dimensiones, que eran reducidas, el modelo entró en la historia de las berlinas ideales de Alfa Romeo por el espíritu que interpretaba en el panorama automovilístico de su tiempo: líneas limpias y cautivadoras que recuerdan las de un cupé, mecánica de vanguardia, potencia y estabilidad en carretera. Vale la pena recordar que además del Giulietta Sprint de Bertone y del Giulietta Berlina, el modelo sufrió posteriores desarrollos, como demuestra el Giulietta Spider, una de las obras maestras de Pininfarina que conquistó al público por sus cualidades mecánicas y por la sobria elegancia de su línea. Después, en el año 1959 salieron el Sprint Speciale de Bertone y el SZ de Zagato en las versiones de parte trasera redonda y truncada, automóviles con una vocación claramente deportiva. Basta con decir que el Giulietta SS, realizado tomando como base la plataforma de batalla corta de la versión Spider, se equipó con un motor de 1290 cc potenciado a 100 CV que empujaba al cupé a más de 200 km/h.
Cita de: elgarage.com
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