Historia: Miele
Desde Australia llegaron noticias de un posible hallazgo. Miele organizó en el país de los canguros un rastreo minucioso, puesto que todo indicaba que allí se conservaba una unidad. El resultado fue un fracaso rotundo. Miele preparó entonces una singular campaña en la que incluían una orden de búsqueda, como si de una operación policial se tratase. En aquel cartel prometían incluso cuatrocientas pesetas a quien aportase una pista fiable. Hace un tiempo, un turista alemán que visitaba Noruega dio una señal de esperanza. Se había hallado un Miele en el garage de un coleccionista escandinavo. Los responsables de Miele confirmaron la veracidad del asunto y lograron comprar, para incluir en su museo particular, lo que califican como el único superviviente de la marca. A finales de 1911 los fundadores de Miele, que en aquel tiempo se dedicaba a la producción de lavadoras y barriles para mantequilla, principalmente, decidieron descubrir nuevos horizontes y construir sus propios automóviles. Como primer modelo nació el K1, dotado de un motor de cuatro cilindros y 20 CV de potencia; seguido poco después del K2, que ya rendía 28 CV. Se amplió la gama con el K3, que sólo se diferenciaba de los anteriores por tener una batalla más larga.
Estos modelos se destacaron desde el principio por la calidad y el trabajo cuidado en su terminación. Empleaban mecánicas de cuatro cilindros, con un volumen de 1.567 o 2.292 cc y válvulas laterales, embrague de disco unido al motor y una caja de cambio de 4 relaciones. Ello les permitía alcanzar velocidades de entre 70 y 80 km/h. Y en cuanto a su vestimenta, los Miele recibieron elegantes carrocerías de dos y cuatro plazas,según el diseño fuese torpedo, landaulet o sedán. La aventura empezó bien. La demanda crecía gracias a que la prensa local elogió sobremanera sus características dinámicas. Pero la continuidad en este campo exigía grandes inversiones, a fin de ir adaptando la producción a las necesidades exigidas. Mas los responsables no estaban dispuestos a ello y con gran pesar tuvieron que cerrar la fábrica, que fue adquirida por la marca Atlas, de Berlín. En 1924, Miele entró en el sector de las bicicletas y las motos, donde se mantuvo activa hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Cita de elgarage.com
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