Historia: Worblaufen
En 1995, un sobrino de los fundadores de Carrosserie Worblaufen rescató todos los documentos conservados en la fábrica que levantaron sus antecesores antes de la demolición definitiva de la misma. Con el material recuperado creó el Swiss Car Register, un archivo en el que, con la ayuda de otros socios, está catalogando el legado documental que salvó de un destino fatal, al tiempo que sigue buscando todo aquello que le permita reconstruir la historia completa de la empresa. Calcula que de los talleres salieron más de mil carrocerías especiales. La empresa Carrosserie Worblaufen, a pesar de las dificultades de la época, con el fondo de la crisis económica de 1929 en los EE.UU, empezó con buen pie. Su clientela creció constantemente, debido a la elegancia de sus diseños y, sobre todo, a la finura en la terminación de los trabajos. La mayor parte de los grandes fabricantes aún ofrecían sólo el bastidor de sus automóviles, para que luego el cliente pudiera vestirlo con una carrocería propia y a su gusto. Los importadores de estas marcas en Suiza enviaban su clientela a Worblaufen. Vehículos Alfa-Romeo, Bentley, Bugati, Buick, Cadillac, Chrysler, Delahaye, Ford, Packard, Peugeot, Renault y Rolls Royce fueron los que más pasaron por los talleres situados cerca de la población de Berna. En 1931, Fritz Ramseier y sus hijos expusieron por primera vez sus carrocerías en el Salón Internacional del Automóvil de Ginebra. A partir de entonces, se convertiría en cita obligada donde mostrar sus creaciones. Las distinciones y las medallas no se dejaron esperar. Los diseños no tenían nada que envidiar a los de otros afamados estilistas foráneos. Desde un principio se centraron en automóviles de gran categoría. Ramseier se especializó en descapotables, cuyas líneas poseían elegancia y armonía, huyendo de formas demasiados recargadas. Entre los modelos más conocidos que portaron la firma Worblaufen se destacaban el Mercedes SSK, el Bugatti 57, El Bentley 4 ¼ Litros, los Alfa Romeo 6C 2300 B abiertos y el Lancia Astura, que en distinción podían competir con los de renombrados carroceros italianos.
Fritz Ramseier y sus hermanos no permitían el más mínimo fallo en las terminaciones, y constantemente exigían lo mejor de sus trabajadores, como ellos daban lo mejor de sí. Durante los años de la guerra (1939-1945) la empresa sobrevivió construyendo neveras y calentadores, pero también se dedicaba a montar generadores de gas a los automóviles. En 1947 se ampliaron las instalaciones para poder producir pequeñas series de modelos específicos, como el Peugeot 203 descapotable, modelo que fue vendido a través de los concesionarios de la marca hasta que Peugeot lanzó su propio modelo con techo abierto en 1951. Cada vez era más difícil encontrar una clientela para carrocerías especiales, por lo que Worblaufen tomó la representación de Lancia primero y de Alfa Romeo después, y se dedicaron a la restauración, mantenimiento y la fabricación de carrocerías para vehículos comerciales, hasta que en 1983 tuvieron que tirar la toalla para siempre

Cita de elgarage.com
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