Honda Civic sedán EX: tiene todo para que sus clientes lo amen.
Honda renovó algunos aspectos del Civic en los dos últimos años. En 2003 fue el interior que recibió importantes mejoras como una buena consola central, un cambio de vestiduras y de la iluminación del tablero, entre otros. Todo esto hizo de éste un coche mejor, más atractivo y, apegado a la filosofía de la marca nipona, más práctico. Para 2004, la compañía decidió que era el momento de trabajar por fuera. El diseño del auto cambió más que nada en su frente, con nuevas parrilla y fascia, que lo ponen más al día para enfrentar a sus últimos años de vida, en lo que se refiere a esta generación, por supuesto. Como buen Honda, el Civic se ve mejor en vivo que en las fotos. No sabemos por qué, pero entre las virtudes de los Honda no se encuentra la fotogenia. Enterados de sus mejoras, tomamos este Civic sedán para una prueba, para sentir en nuestra piel la evolución de un auto conocido, como todos los Honda, por su extrema competitividad. Por fuera, las mudanzas le sentaron bien. El coche se ve más actual, con un ligero toque de deportividad, que contrasta con el privilegio que el diseño anterior le daba a la elegancia y a la distinción. Por dentro, ya lo dijimos, la victoria fue del lado práctico, pero también de la sensación general de calidad del coche, que sigue como un digno representante de la marca.
Esta prueba fue para nosotros más que nada, un recuerdo del Civic que ya habíamos probado. Gracias a estos días de manejo, volvimos a darnos cuenta del buen auto que es el Civic. El manejo del coche es de una agilidad sorprendente para un carro con un motor tan chico. En un segmento ocupado por máquinas con 2.0 y 2.2 litros, el desplazamiento de 1.7 litros y 127 caballos de fuerza del Honda suena incluso tímido. Pero su rendimiento no es así. Esto es simplemente otra parte de la filosofía de la empresa, que aboga por el máximo aprovechamiento de los recursos, principalmente en sus motores. Así, el Civic es tan rápido como cualquiera de sus competidores, incluso más veloz que algunos de ellos, incluyendo el campeón de ventas, el VW Jetta. Además, el Civic tiene otra gran ventaja sobre sus rivales directos: la economía de combustible, que llega a números tan impresionantes como 9.6 kilómetros por litro en consumo urbano, un terreno donde la mayoría no pasa de los 8 ó 8.5 kilómetros por litro. Por dentro, el chofer si siente bien en su butaca, aunque si es un poco más alto, su cabeza estará más cerca del techo de lo que sería adecuado. Pero la visibilidad es excelente, principalmente hacia el frente, una combinación del buen tamaño del parabrisas con el cofre bajo. En el Civic, es posible ver toda la carretera adelante de nosotros, incluso la que está muy cerca de la defensa delantera.
Atrás, dos pasajeros viajarán muy a gusto. Si algo les falta tal vez sea un poco más de inclinación de la base del asiento, de modo a soportar mejor la parte alta de las piernas. Pero hay mucho espacio para los pies debajo de los asientos delanteros y, una ventaja exclusiva del Civic, un tercer pasajero atrás no tiene que enfrentarse con el incómodo túnel de la transmisión y su piso plano mejora mucho la habitabilidad, en una plaza olvidada por los demás.
El manejo del auto es también agradable y más que nada ágil. Con el cambio manual de cinco velocidades, como el de nuestra prueba, el Civic es un coche que se mueve con gran desenvoltura, principalmente en la ciudad. En la carretera no va mal, pero ahí entran algunos detalles que lo dejan algo más distante de los placeres urbanos que ofrece. El ruido es el problema más serio y éste viene de dos fuentes especialmente aplicadas: el viento y el motor. Los espejos retrovisores son una fuente de ruido y la máquina del Civic, que para darnos buen rendimiento necesita ser más revolucionada, también avienta decibeles hacia el interior del coche. Desafortunadamente, no es todo.
La suspensión del Civic, ajustada más con espíritu deportivo que con el pensamiento en la comodidad, compromete su calidad de marcha y es, también, una fuente de ruidos desagradables. El que quiera comodidad no estará a gusto en un Civic, pese a que la apariencia del coche indique lo contrario. Es una pena, pero lo que funciona a la perfección en el Accord, precisamente esa inclinación para huir del manejo aburrido, en el Civic se transforma en un problema. En el Accord, la rigidez se convierte en aplomo. En el Civic se traduce en golpes en la parte baja de la espalda. Claro que la dureza de su suspensión también implica una buena estabilidad. El Civic entra en las curvas con gusto y sale con aires de victoria. Pero muchos de sus rivales también lo hacen, sin sacrificar el confort.
Por último, pero no menos importante, está el precio. Esta versión que manejamos, la EX con cambio manual, sale por 196,400 pesos, lo que no está nada cercano a una ganga. Si se quiera la misma versión, pero con cambio automático, el precio del Civic dispara hacia los 207,400 pesos. Está bien, hasta aceptamos el argumento de que el auto ofrece mucho por ese dinero, más que nada en términos de seguridad (bolsas de aire, frenos ABS, habitáculo indeformable, cinturones de seguridad con pretensionadores, etc), pero otra vez, este es un segmento muy poblado y competido, y los demás autos que ahí habitan también han crecido y evolucionado, muchas veces por precios más bajos. Tal vez sea por eso, mucho más que por los ruidos que el Civic, cuyo precio más bajo es de 183,900 pesos, no está en la cima de la lista de los más vendidos. Una lástima, porque tiene madera como para estar ahí.
Fuente: http://www.autos.com.mx/
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