LANCIA LYBRA: UN LANCIA PARA EL SIGLO XXI
Por eso el Lancia Lybra no deriva directamente de los modelos que lo han precedido, sino que propone la lección del pasado filtrándola a través de una experiencia de vanguardia, la del concept-car Dialogos, con el que Lancia ha adelantado el futuro de los automóviles de elide. 
Y el Lancia Lybra, en las versiones berlina y Station Wagon, es precisamente el coche elitista de clase media con el que la marca entra en el año dos mil. Un modelo importante, no sólo porque está destinado a un segmento central por volumen, imagen y rentabilidad, sino también por el doble objetivo que se propone.
Por un lado, traer a este vital nicho de mercado, en el que se enfrentan los competidores más cualificados, contenidos hasta ahora reservados a los buques insignias. Y por otro, marcar un hito para Lancia que, precisamente con el Lybra, se atribuye de nuevo una misión concreta: proponer, en coherencia con su propia historia prestigiosa, un inconfundible "modo de conducir Lancia". Que significa disfrutar de las prestaciones de un gran coche de carretera pero sin estrés, en un ambiente agradable como el salón de casa y capaz de transmitir bienestar.
Como se recordará, son los mismos temas desarrollados en el concept-car, el coche "biodinámico" que no ha sido nunca un simple ejercicio teórico, sino un modelo ideal y punto de llegada, al que precisamente el Lancia Lybra empieza a dar forma.
Y lo hace con un estilo sobrio pero elegante, que reinterpreta la tradición mirando al futuro. De hecho, en el nuevo modelo se unen forma estilística y función para ofrecer, por una parte, un evidente parentesco de sus líneas con los Lancia del pasado y, por otra, la funcionalidad del dos mil.
Las dimensiones son considerables para el segmento. Con una longitud de 4,46 metros y una anchura de 1,74, el Lybra es 12 centímetros más largo, 4 más ancho y su distancia entre ejes es 5 centímetros mayor que la del modelo al que sustituye. Además, también es más alto (1,46 metros la berlina y 1,47 el Station Wagon); todo esto le confiere "importancia" al coche (como cabe esperarse de un automóvil de prestigio), pero también le permite ofrecer medidas de habitabilidad similares a las de los mejores competidores (1,84 metros desde el acelerador hasta el borde del respaldo trasero), y en algunos casos en la cima de la categoría: 92 centímetros para las piernas de los pasajeros traseros y 1,44 metros de anchura a la altura de los codos de los pasajeros delanteros, que se convierten en 1,46 para los que están sentados detrás. 
En el frontal las formas redondeadas, la calandra encajada y contenida entre las líneas del capó y los faros redondos, recuerdan al mismo tiempo al Aurelia y a la refinada aerodinámica del Dialogos (pero esos faros con luces halógenas, reflector bifocal y óptica de superficie compleja proporcionan unas prestaciones que se sitúan entre las mejores del segmento: más de cien metros de visibilidad para las luces de carretera, con una homogeneidad de iluminación perfecta en los primeros 40 metros, asegurada por las luces de cruce).
En el lateral, ventanillas "históricas" por su simetría, rodeadas de tanta chapa que transmite, incluso a primera vista, sin necesidad de números, la solidez y la seguridad del coche. Evidentemente, las cifras están y confirman esta impresión: 100.000 kgm/rad de rigidez torsional (76.000 para el Station Wagon); 85 full crash superados con brillantez; 4 airbags de serie (dos frontales y dos laterales), más cinturones con doble fijación inferior en el asiento, pretensor y limitador de carga, así como tercer reposacabezas extraíble para el asiento trasero central.
Evocaciones de ayer, funcionalidad de hoy. El juego de equilibrio se repite también en la parte trasera, donde las líneas se cierran en V hacia el centro, como el casco de un barco (la tradición empezó con el Aprilia), ocultando un maletero de 420 litros, que se triplican en el Lancia Lybra Station Wagon.
Con su discreta elegancia, el interior es coherente: inserciones en madera ecológica, pero no demasiadas; salpicadero en dos colores, oscuro arriba y más claro abajo, para dar amplitud y luminosidad al ambiente; asientos como butacas, con costuras en relieve y revestimientos en tejidos valiosos, Alcántara® o piel; superficies opacas y agradables al tacto, y teclas de los mandos negras y brillantes, que recuerdan a las famosas plumas Mont Blanc.
En definitiva, un ambiente con clase para delimitar el habitáculo, que es realmente una "burbuja saludable" y un "salón" al mismo tiempo, verdadero punto fuerte y también rasgo distintivo de un automóvil fabricado "desde el interior", con el objetivo de ofrecer un bienestar a bordo que es el placer de vivir el coche en el sentido más amplio de la expresión.
Por eso dispone de un grupo calefactor y un climatizador no sólo de gran eficacia (el caudal de aire es de 445 m3/h, 50 más que el también apreciado Alfa 156), sino que además es de tipo "dual-zone". Una instalación que permite que el conductor y el acompañante regulen de manera diferente la temperatura del aire: en la práctica, como si cada uno dispusiera de su proprio calefactor o acondicionador personal.
En consecuencia, el microclima que se desea y, sobre todo, aire siempre limpio: gracias a un doble filtro que retiene las partículas y el polen, reduce las sustancias nocivas y absorbe los malos olores, y gracias también a la ayuda del Air Quality Sensor. De hecho, todos los Lancia Lybra disponen de un sensor que activa automáticamente la recirculación del aire cuando el coche circula en ciudad, por túneles o en caravana. En estas circunstancias el habitáculo está aislado del exterior, y en su interior se registra una reducción de la contaminación comprendida entre el 40 y el 70 por ciento.
Confort, bienestar y calidad de vida, a la que sin duda también contribuye un Hi-Fi de gran calidad. Y para el Lancia Lybra se ha elegido lo mejor: un equipo diseñado y desarrollado expresamente para los dos coches (los parámetros de regulación son diferentes para la berlina y el Station Wagon) por la empresa más prestigiosa del sector, la norteamericana Bose.
Se trata de 300 W de sonido de potencia, un amplificador analógico de cinco canales con circuitos de ecualización activa integrados y siete altavoces: dos woofer, dos tweeter, dos midrange y una caja de bajos. Por lo tanto un Hi-Fi capaz de reproducir el sonido de una manera extraordinariamente realista, como en un auditorio.
Sumergidos en la "burbuja saludable" del habitáculo, cómodos y a gusto como en casa, rodeados de silencio (el excelente índice de articulación es 72) que sólo rompe el sonido cristalino del equipo Bose, nos podemos concentrar en el diálogo con el coche.
Dicho diálogo se confía a un único dispositivo, el Sistema Integrado de Control (ICS), situado en la consola central. En la parte superior, para que el conductor pueda leer la información sin apartar la atención de la carretera. En el centro del salpicadero, para que también el acompañante pueda utilizarlo fácilmente, y para que los pasajeros de detrás puedan verlo.
Este dispositivo tiene una pantalla multifunción en color de 5 pulgadas y matriz activa (una novedad absoluta para los coches de este segmento), y desempeña la función de corazón informático del coche. De hecho, controla el radiocassette, el ordenador, el check de los sistemas de a bordo, el reloj y, cuando los hay, el teléfono GSM y el navegador vía satélite.
La respuesta del coche a las peticiones del conductor se confía a cinco excelentes propulsores. Tres, todos multiválvula, son de gasolina: 1.6 16v de 76 kW (103 CV) - 1.8 16v de 96 kW (131 CV) - 2.0 20v de 113 kW (154 CV). Motores potentes y sobre todo elásticos, que proporcionan un excelente par máximo a un amplio abanico de regímenes.
A éstos se añaden dos turbodiesel que representan lo mejor de la tecnología actualmente disponible en el campo de los motores a gasoil. Se trata del 1.9 JTD de 77 kW (105 CV) y del 2.4 JTD de 98,5 kW (134 CV), ambos a inyección directa tipo "Common rail".
El resultado es una gama de versiones con prestaciones de grandes coches de carretera, es decir, automóviles en los que sin duda cuentan la velocidad punta (de 185 a 210 km/h) y la capacidad de recuperación y de aceleración (el Lancia Lybra 2.0 20v acelera de 0 a 100 km/h en 9,9 segundos), pero en los que lo más importante es la posibilidad (para el cliente) de disfrutar de estas prestaciones conduciendo sin estrés.
De aquí el profundo estudio técnico de la mecánica del Lancia Lybra, que consigue ofrecer todo el placer de conducción, el agarre a la carretera y la seguridad activa característica de los coches de su segmento, además de un confort exquisito Lancia.
Ello se debe principalmente a las suspensiones, que combinan un esquema McPherson delante con un nuevo sistema de Brazos Longitudinales Guiados (BLG) detrás. Este último permite controlar mejor los movimientos verticales y longitudinales de la rueda, haciendo "trabajar" a los neumáticos siempre de manera ideal respecto al terreno, con presiones uniformes en toda el área de contacto.
Por tanto, en lo que se refiere a la mecánica del Lancia Lybra cabe destacar una suspensión trasera especialmente eficaz y sofisticada (se podría definir como un multibrazo específico para el confort). A continuación un sistema de frenado que, por estructura, dimensiones y materiales puede compararse con los de los coches del segmento superior (el ABS equipado con corrector electrónico de frenada EBD es de serie en todas las versiones). Y, finalmente, un cambio manual de cinco marchas silencioso y preciso; o bien - como alternativa - el Comfortronic, cambio automático adaptativo de control electrónico, con dos modos de funcionamiento: automático ("Full auto") y manual ("Tip").
De hecho, la palanca de selección se mueve en una rejilla doble. Cuando se encuentra en el sector derecho, el cambio funciona en modo completamente automático y permite conducir con el máximo confort, reduciendo los consumos (una vez más la conducción sin estrés). Desplazando el cambio hacia el sector izquierdo, la selección de las marchas se confía a la intervención manual del conductor que, empujando hacia adelante la palanca, aumenta la marcha y, tirando de ésta hacia atrás, "reduce" (como un joystick), y aprovecha al máximo las cualidades en carretera y las prestaciones del coche.
En conjunto, el Lancia Lybra se presenta como un coche elitista de clase media que, en ambos equipamientos (Lybra y Lybra LX), ofrece "algo más" en el aspecto de la elegancia, de la calidad, del confort y del bienestar a bordo. Es decir, todo lo que se refiere a la atención al conductor y a sus necesidades, incluido el poder disponer de un "paquete" de servicios capaz de eliminar toda preocupación relacionada con la utilización del coche.
Por tanto, con el Lybra Lancia propone un coche "de valor" en el sentido más amplio de la palabra y ésta es, por otra parte, una característica destinada a permanecer en el tiempo, durante todo el ciclo de vida del coche.
LÍNEA CLÁSICA Y MODERNA A LA VEZ
En sus más de cien años de historia, el automóvil se ha transformado de bien de lujo en producto de masas, insustituible para satisfacer la necesidad de movilidad individual. En consecuencia, los gustos de los clientes han cambiado y la oferta se ha diversificado cada vez más. Evidentemente, también los coches Lancia han sufrido una evolución, pero han conservado un rasgo característico que une los productos actuales con los del pasado. Se trata del modo - siempre igual - de crear la personalidad del modelo, interpretando de manera inconfundible sus cualidades fundamentales: clase, confort, tecnología avanzada y la discreta elegancia característica de la marca.
Hoy, como ayer, quien elige un coche con el emblema azul desea un coche fuera de lo común, pensado y construido para distinguirse.
El nuevo "coche de segmento medio" de la marca satisface plenamente estas expectativas. De hecho, se presenta como un coche equilibrado y armonioso, nunca excesivo, en el que ni siquiera los detalles aparentemente más insignificantes han sido dejados al azar.
Para obtener este resultado los diseñadores del Centro Stile han creado una línea moderna pero rica en referencias clásicas. Han dado forma a un estilo nuevo y muy personal que, sin olvidar la lección del pasado, mira hacia el futuro. No es fruto de la casualidad que proponga algunos elementos estilísticos adelantados por el concept-car Dialogos.
Por otra parte, una marca como Lancia trae rápidamente a la memoria coches y hombres que no sólo han hecho historia en el mundo del automóvil, sino que también han contribuido a afianzar el diseño italiano en el mundo. Un patrimonio valioso que el Lancia Lybra ha querido conservar, para ofrecer a sus clientes de hoy las mismas emociones que experimentaron los de ayer con coches como el Aurelia B10 de 1950, en el que se inspira el nuevo.
El elemento más característico del Lancia Lybra es el frontal. Redondeado y curvilíneo, marca de manera rápida e inequívoca la diferencia entre el nuevo modelo y los de la generación anterior, que se caracterizaban por líneas rectas y formas geométricas.
En cambio, es evidente la similitud con la parte delantera del concept-car Dialogos, del que el Lancia Lybra toma la relación de los volúmenes. Por ejemplo en los guardabarros, muy definidos y claramente en relieve respecto a la superficie del capó, que emergen visualmente de la carrocería para terminar con dos grandes faros ovalados, destinados a continuar, imaginariamente, la forma.
Los faros, "importantes" incluso si se consideran por separado, dominan - conjuntamente - el frontal del coche. El cristal está enmarcado por un cerco cromado, justo a ras de la carrocería.
En los faros se han acoplado los dos pequeños intermitentes que, similares a un punto luminoso, se parecen por su forma y dimensiones a las luces antiniebla situadas en la parte inferior, en el parachoques.
Entre los faros delanteros sobresale la gran calandra cromada con el emblema de Lancia. Sus contornos son redondeados y está encajada en la carrocería. Diseñada como un elemento independiente, resulta muy diferente de la de los últimos modelos de la marca, que estaba integrada en un elemento estilístico único con los grupos ópticos rectangulares. Enmarcada por la chapa del capó que la rodea por entero, está en posición de relieve allí donde éste se inclina hacia adelante, en dirección al parachoques delantero.
Más abajo se encuentra la boca de la toma del aire, que incorpora las luces antiniebla. El diseño limpio y elegante subraya horizontalmente el frontal, acentuando su anchura y transmitiendo la imagen de un automóvil sólidamente anclado al terreno.
EL PERFIL
Elementos redondos y trazos más netos y marcados, que confieren precisión al conjunto: éste es el lenguaje formal "mixto" que adopta el Lancia Lybra.
El motivo suave del guardabarros delantero, por ejemplo, continúa a lo largo del lateral formando un hombro generoso, que se desliza a lo largo del coche: desde el faro hasta la luz trasera. Dicho hombro está marcado en toda su longitud por un ángulo vivo, que primero acompaña la mirada hacia las manillas de las puertas y luego termina también en la luz trasera, donde - en la berlina - se transforma en la línea que divide los grupos ópticos traseros en dos pétalos triangulares de un rojo uniforme.
Por tanto, un lateral bien modelado, con el justo equilibrio formal. A lo largo de la línea continua del ángulo (casi suspendidas), se encuentran las manillas, cromadas y embellecidas por superficies que convergen en un ángulo redondeado. Emergen en forma de arco de la superficie del lateral, para que resulten más fáciles de asir. Y una vez agarradas, se giran oblicuamente hacia arriba y hacia afuera, siguiendo el movimiento natural de la mano.
Los arcos de los pasos de las ruedas delanteras, que sobresalen respecto a la superficie del lateral, no sólo subrayan y refuerzan la zona de tracción, sino que dan movimiento a la carrocería con un juego de reflejos que destacan las formas del modelo.
Paragolpes en el color de la carrocería protegen el lateral y los parachoques, y facilitan posibles reparaciones en caso de pequeños daños producidos durante las maniobras de aparcamiento. Con un perfil cromado que marca su borde superior.
El techo del Lancia Lybra se integra en el cuerpo del coche a través de puntos de unión amplios y suaves en la base de los montantes.
Los cristales laterales, rodeados por amplias bandas de chapa, transmiten la sensación de un coche sólido, protector y seguro. La simetría entre los perfiles de las dos ventanillas es ya un recurso estilístico clásico en los coches de la marca, además de una clara referencia a la herencia del Aurelia.
En el Lancia Lybra Station Wagon el perfil del techo continúa hasta enmarcar el tercer cristal, creando un espacio triangular entre la parte superior de la segunda ventanilla y el contorno de la tercera. Justamente allí se encuentra el emblema de Lancia.
El nuevo cinco puertas recupera un elemento distintivo de los Station Wagon Lancia de las últimas generaciones: los perfiles en aluminio que nacen del parabrisas y se deslizan a lo largo de todo el techo hasta el portón, para luego descender enmarcando el cristal de la luneta e integrarse en las luces triangulares.
En los dos perfiles se encuentran los alojamientos para fijar las barras portaequipajes, que han sido diseñadas como elementos estilísticos que forman parte del coche. De hecho, están acabadas superficialmente como los perfiles del techo, y tienen el aspecto de dos láminas transversales ultrafinas, dobladas en arco para seguir el perfil transversal del techo.
LA PARTE TRASERA
También la parte trasera del Lancia Lybra se desarrolla a lo largo de líneas suaves, coherentes con el frontal y los laterales. Pero en la berlina la parte trasera adquiere rigor, gracias al decidido trazo horizontal que marca la curva del maletero y continúa imaginariamente en el perfil superior de las luces. En el centro está engarzado el emblema de Lancia.
Dos pétalos de color rojo uniforme hacen que el coche resulte inmediatamente reconocible al ser visto desde atrás: son los grupos ópticos, de forma casi triangular. Su superficie está modelada y animada por dos ángulos, uno de los cuales es la natural continuación del que se desliza a lo largo de todo el lateral para luego curvarse en la parte trasera del guardabarros y crear el volumen de la luz trasera.
En cambio, en el Station Wagon los cristales de las luces en forma de "gajo de naranja" se dividen en dos zonas: una roja más ancha y una gris más estrecha. Esta última se adapta al color y al diseño del perfil en aluminio del techo.
La luneta está más inclinada que las de los demás Station Wagon: de hecho, el montante trasero es paralelo al de la tercera luz. De aquí una línea del Lancia Lybra cinco puertas que en la parte trasera acentúa sus características dinámicas.
LANCIA LYBRA: "BIENESTAR" A BORDO
El coche no sólo como medio de transporte sino también como lugar donde vivir, como espacio donde la materia se utiliza para garantizar bienestar además de efectos estéticos. Son los principios que han inspirado el Lancia Dialogos, el coche "biodinámico" con el que la marca ha adelantado sus programas para el tercer milenio.
El Lancia Lybra es el primer modelo de la casa proyectado según estos criterios, pensado como un puente ideal entre la sólida e irrenunciable lección del pasado y los vientos de creatividad y tecnología que conducen al futuro. 
De hecho, según el espíritu del Dialogos, el Lancia Lybra es un automóvil "de dentro a fuera", es decir, un coche en el que el interior tiene una importancia fundamental. El habitáculo ha sido configurado para ofrecer al conductor y a los pasajeros la máxima "calidad percibida". Que es mucho más que la simple funcionalidad o sólo el confort, garantizados ya por todos los coches de alto nivel: es el "bienestar a bordo".
Una característica que en el Lancia Lybra se expresa mediante una arquitectura de interiores hecha de formas, luces, instrumentos y, sobre todo, de sensaciones. Diseño, decoración, ergonomía, clima, sonido: todo en el nuevo modelo tiene como objetivo satisfacer a los ocupantes y garantizar el placer de viajar.
Todo detalle se ha cuidado meticulosamente. Los espacios son protectores, pero no sofocantes. El ambiente y todos sus detalles han sido concebidos como un conjunto armónico.
Para llegar a este resultado, el modelo recupera los tres conceptos básicos del concept-car biodinámico; es decir, los de la "burbuja saludable", del "salón" y de la "conducción sin estrés".
"BURBUJA SALUDABLE"
El Lancia Lybra es un coche "plurisensorial". De hecho, en su habitáculo todas las condiciones, no sólo las visuales, sino también las acústicas y las climáticas, transmiten percepciones agradables y relajantes. 
El nuevo coche adopta un grupo calefactor y un climatizador "dual-zone", equipados con la función de recirculación automática del aire controlado por un sensor de contaminación. Esto significa poder regular la temperatura de la zona del conductor y del acompañante de dos maneras diferentes, y respirar siempre aire limpio.
El sistema de sonido Hi-Fi Bose - realizado expresamente para el Lancia Lybra por la empresa norteamericana del mismo nombre, líder mundial en el sector - tiene una potencia total de 300 W de sonido, y garantiza una calidad de audición impecable para cada pasajero y en cualquier condición de marcha.
Las luces están temporizadas y disponen de un dispositivo de encendido y apagado progresivos. Además, el Lancia Lybra es muy silencioso: viajando a 120 km/h en quinta, el índice de articulación (la posibilidad de conversar en el coche con un tono de voz normal) es de 72: un resultado en la cima de la categoría.
Calefacción y climatización
La climatización del habitáculo es uno de los principales factores de confort durante el viaje y es importante también para la seguridad activa, porque la temperatura, la humedad y la ventilación influyen en el bienestar del conductor y, por tanto, en su grado de atención. Sin olvidar que la instalación de calefacción y climatización incorpora la función de desempañamiento del parabrisas y de los cristales laterales.
 Por eso el Lancia Lybra ha elegido dos instalaciones sofisticadas, que controlan automáticamente la temperatura, el caudal del aire, su distribución y la recirculación. Se trata de un grupo calefactor y de un climatizador (este último de serie en las versiones LX), que representan lo mejor entre lo actualmente disponible para los coches de este segmento. De hecho, son dos instalaciones "dual-zone" capaces de garantizar simultáneamente dos temperaturas diferentes: una en la zona derecha del habitáculo y otra en la izquierda.
Los mandos son dobles y, en la práctica, el conductor y el acompañante disponen cada uno de su propio calefactor o acondicionador personal. Asimismo, la pantalla de la función "clima", está separada de la del Sistema Integrado de Control, para que la regulación resulte fácil y rápida.
Las dos instalaciones utilizan sensores muy sofisticados para controlar las condiciones climáticas ambientales. De hecho, a los habituales dispositivos que registran la temperatura exterior e interior se añaden el sensor de irradiación solar (también "dual-zone") y el de calidad del aire (AQS).
El Air Quality Sensor permite que los ocupantes del Lancia Lybra respiren siempre aire limpio, incluso cuando se circula en ciudad, en caravana o bajo túneles. De hecho, controla una función importante, adoptada por primera vez por un modelo del Grupo Fiat: la recirculación automática, que bloquea la introducción de aire exterior en el coche cuando se atraviesan lugares con un elevado porcentaje de contaminación. Presente en todas las versiones del Lancia Lybra, permite reducir la contaminación en el habitáculo en más del 40 por ciento en los recorridos urbanos, y en más del 70 por ciento en los túneles.
El aire llega al interior del coche pasando a través de un filtro de dos capas. La primera retiene las partículas con un diámetro superior a 0,5 micrones y el polen (que puede provocar fenómenos alérgicos). La segunda, de carbones activos, reduce las sustancias contaminantes y absorbe los malos olores.
El grupo calefactor del Lancia Lybra permite alcanzar rápidamente la temperatura deseada, y garantiza un notable caudal de aire (445 m3/h). Un resultado que se obtiene confiando la introducción de este último a un ventilador centrífugo controlado electrónicamente, que asegura un flujo constante e independiente de la velocidad del coche. También se ha prestado una gran atención a la circulación del aire (hay rejillas canalizadas incluso bajo los asientos delanteros y en la consola central, orientadas hacia los asientos traseros), así como a la salida de éste (para mejorar el recambio y, en consecuencia, el desempañamiento).
Además, para que el aire introducido en el interior del coche llegue a todas las zonas del habitáculo, la instalación puede regularse en varios modos de funcionamiento:
- "ventilación", para ofrecer una inmediata sensación de bienestar mientras el interior alcanza la temperatura deseada;
- "bi-level", que permite obtener aire más caliente por las rejillas orientadas hacia el piso y más frío por las que se encuentran en el salpicadero;
- "pies", para garantizar un calentamiento rápido (ya que el aire caliente tiende a subir);
- "pies más desempañamiento", para garantizar un habitáculo bien calefactado y, al mismo tiempo, para que no se empañen los cristales;
- "desempañamiento", que dirige el aire sólo hacia el parabrisas y hacia los cristales laterales delanteros para desempañarlos;
- "desempañamiento rápido" (max defrost), indispensable en los periodos lluviosos y en las estaciones intermedias: gracias a la activación automática del compresor, el aire introducido en el habitáculo se deshumidifica y, por tanto, el parabrisas, los cristales laterales delanteros y la luneta trasera se desempañan rápidamente. Esta función está temporizada y dura 45 segundos.
Montados en todas las versiones del Lancia Lybra, los cristales antitérmicos de clase 3 y elevada absorción de la radiación solar infrarroja también contribuyen a alcanzar un buen confort climático interior.
El climatizador automático se monta de serie en los LX (aunque muchos mercados como Italia, Francia y España lo adoptan para todas las versiones). Se diferencia de la instalación de calefacción por el grupo de generación y control del frío.
Además de regular de manera automática e independiente la temperatura en la zona derecha e izquierda del habitáculo, la instalación montada en el Lancia Lybra controla la velocidad del ventilador y, en consecuencia, el caudal del aire, la distribución de éste y la recirculación.
La regulación manual - que, obviamente, tiene prioridad sobre la automática - está prevista para la configuración de las temperaturas interiores (derecha e izquierda), la variación voluntaria de la distribución de los flujos de aire, la velocidad del ventilador (si se desea modificar el caudal del aire), la desactivación del compresor mediante la tecla "ECON" (en la práctica, esta tecla hace funcionar la instalación como un calefactor automático), el mando de la recirculación y la función "Max defrost" para el desempañamiento rápido.
Las prestaciones del climatizador están entre las mejores de la categoría. El caudal de aire es de 445 m3/h. Con una temperatura exterior de 43°C y viajando a 30 km/h, la instalación emplea treinta minutos para que el interior del coche alcance los 24 grados. Igual de eficaz resulta la función de calefacción. Con un temperatura exterior de varios grados bajo cero (-10°C) y viajando a 50 km/h, necesita 10 minutos para alcanzar +10°C. Rapidísimo el desempañamiento del parabrisas: pasados 5 minutos del arranque del calefactor, el 60 por ciento del cristal delantero y el 20 por ciento de los laterales ya están limpios.
Para las versiones con motor JTD está disponible el calefactor adicional, que garantiza un inmejorable confort en el habitáculo, incluso cuando el clima es muy riguroso: a causa del excepcional rendimiento termodinámico de los JTD, el calentamiento del líquido en el radiador puede ser lento, si la temperatura exterior es especialmente baja.
Sound System Bose
Un equipo de sonido de gran calidad es un elemento importante de la personalidad de un coche de clase. Por eso al proyectar el equipo del Lybra, Lancia se dirigió a una empresa líder en el sector de la acústica Hi-Fi: la norteamericana Bose, que ha estudiado y realizado expresamente para el nuevo modelo un equipo estéreo capaz de garantizar una calidad de audición impecable para cada pasajero y en cualquier condición de marcha.
Disponible de serie en el equipamiento LX y como opcional para el base, el Sound System Bose proporciona las mismas emociones que se experimentan al escuchar un concierto en directo. De hecho, ofrece una reproducción real, con altos cristalinos y bajos plenos y ricos, rechazando los sonidos poco naturales que al principio pueden parecer fascinantes, pero que a la larga cansan al oyente. Además, el sonido envuelve a todos los ocupantes y da la sensación de propagarse por un ambiente muy amplio, porque el equipo de sonido y el habitáculo del coche han sido proyectados conjuntamente (según el concepto "clean sheet"), a fin de garantizar una perfecta armonía entre los elementos de uno y las características acústicas del otro.
Todos los componentes del equipo estéreo han sido cuidadosamente seleccionados. Utilizando software de proyección patentados, los ingenieros de Bose han localizado la mejor ubicación de los difusores respecto a los oyentes.
Los amplificadores, compactos pero muy potentes, funcionan con tecnología "two-state-modulation", y gracias a su mínima emisión de calor son más eficaces que los tradicionales amplificadores lineales.
Un procesador de señal integrado regula automáticamente los bajos, a fin de que resulten perfectos a cualquier volumen. Más sofisticado que el simple control del volumen de los equipos tradicionales, este dispositivo garantiza un sonido siempre natural y de elevada calidad.
Gracias al balance electrónico automático de la salida de todas las frecuencias, los circuitos de ecualización activa ofrecen un gran equilibrio y claridad de tono en toda la gama de sonido. Esto significa poder disfrutar de reproducciones musicales impecables en cualquier condición de marcha, sin tener que manipular los mandos. Ello es posible sólo con circuitos diseñados especialmente para el coche. Y los del Lancia Lybra han sido diseñados a medida para cada una de las dos versiones, berlina y Station Wagon.
Los circuitos compresores activos también contribuyen a la limpieza del sonido; gracias a ellos el equipo no manifiesta ninguna distorsión, ni siquiera en los pasajes de volumen más elevado.
Para acabar, los altavoces Nd™ de 300 W de sonido, que garantizan mejores prestaciones en un menor espacio gracias a su exclusiva estructura fina y a su peso reducido. De hecho, el imán de boro al hierro-neodimio de este tipo de altavoces ofrece una mayor densidad magnética en una caja más pequeña. Las ventajas son evidentes: bajos más agradables y mayor espacio disponible en el maletero.
La interacción de estos sofisticados componentes produce el extraordinario sonido que ha hecho a la marca Bose famosa en todo el mundo.
Por tanto, tecnología de vanguardia para el equipo estéreo del Lancia Lybra. Sin embargo, esto no implica mandos más complicados; todo lo contrario. De hecho, el radiocassette integrado en el salpicadero (el único que puede ser utilizado con el Sound System Bose), es muy fácil de usar. El número de mandos manuales ha sido reducido al mínimo, de manera que el conductor y los pasajeros puedan disfrutar plenamente tanto de la conducción como de la audición.
Iluminación interior
El Lancia Lybra ha sido concebido para ser bello, confortable y seguro incluso durante la noche. Así, el sistema de iluminación interior comprende seis puntos de luz (siete para el Station Wagon, en el que se añade el plafón instalado en el marco del portón). Para obtener una luz blanca y brillante, el plafón y los puntos de luz delanteros utilizan lámparas de xenón.
Todos los puntos de iluminación interior, incluidas las luces de la guantera, de los compartimentos y del maletero, están programados para apagarse transcurrido un cierto tiempo, es decir, pasados varios segundos (siempre que durante este lapso de tiempo no se efectúen otras maniobras, como el arranque del motor). Además, el encendido y el apagado se efectúan de manera gradual.
Las palancas de apertura de las puertas están retroiluminadas, y en la parte inferior de las puertas delanteras se han instalado dos luces de cortesía. Además, para crear un efecto que hace más agradable la percepción del salpicadero durante la marcha nocturna, en la base del espejo retrovisor se han instalado un LED rojo y uno verde. Cuando se arranca el coche se enciende el led rojo, y pasados unos pocos segundos (el tiempo necesario para completar el check de los sistemas eléctricos de a bordo) se va apagando, dejando su lugar a una tenue luz verde. El LED verde permanece encendido durante la marcha e ilumina suavemente el embellecedor central, destacando tanto la forma de éste como los pulsadores.
Acústica y vibraciones
Viajar en un ambiente silencioso es importante para la calidad de vida de a bordo, ya que favorece la atención en la conducción y, en consecuencia, la seguridad. Al proyectar el Lancia Lybra los técnicos han intervenido en tres fuentes de vibraciones: el propulsor y su instalación de admisión y escape, el contacto entre las ruedas y la carretera, y el flujo del aire en el coche.
Árboles contrarrotantes reducen en su origen las vibraciones del motor 1.8 y de los motores con 5 cilindros. Además, tacos elásticos hidráulicos de baja rigidez sostienen el propulsor y filtran las vibraciones, para evitar que éstas sean amplificadas por los paneles de la carrocería.
Se ha analizado el espectro de vibración de los semiejes con un velocímetro láser, para comprobar que no se dieran condiciones de resonancia. En cuanto al motor turbodiesel, el ruido típico de las instalaciones de inyección directa se ha superado gracias al sistema Unijet de tipo Common rail.
También se ha prestado una especial atención a la instalación de admisión. El Lancia Lybra adopta un filtro del aire de las mismas dimensiones que el del buque insignia de la marca. Además, utiliza un número diferente de resonadores en función de la motorización. La forma y la dimensión de éstos permiten disipar las resonancias provocadas por las pulsaciones de presión en los conductos con ciertas frecuencias.
Se ha intervenido en la instalación de escape para reducir el ruido en la salida y para controlar la emisión de los silenciadores, escogiendo dos dispositivos de notables dimensiones (sobre todo el trasero, que tiene un volumen de más de 20 dm3) y con nervios y almohadillas, colocados de manera que se reduzca la emisión sonora de la cubierta (ruido de pared).
Un factor esencial en la eliminación de chirridos y ruido es la rigidez torsional de la carrocería, que en el Lancia Lybra es igual a la de los mejores modelos de la competencia. También se ha prestado una especial atención al ensamblaje de los componentes.
Por este motivo, se ha comparado en fábrica la precisión de los acoplamientos con el modelo "master", para detectar incluso las mínimas desviaciones respecto a los valores de proyecto y garantizar así un perfecto control de los puntos de contacto y de los juegos entre las diferentes partes del coche.
A continuación, se ha sometido todo el coche al análisis de ruido interno en el banco vibrante, y también se ha comprobado el comportamiento de cada componente (bastidor, puertas, motor, salpicadero, climatizador, carrocería e instalación eléctrica), para controlar que no produjeran chirridos.
También se han cuidado mucho las suspensiones que, por su importancia en un coche creado como estandarte del máximo confort, se describen detalladamente en el próximo capítulo.
Finalmente, el análisis de la aerodinámica del Lancia Lybra en el túnel del viento ha permitido eliminar el ruido producido por el avance del coche en el aire.
Por tanto, se han reducido al mínimo los ruidos en su origen empleando tecnologías innovadoras. Y se ha aislado al máximo el habitáculo. Ésta es la vía que ha conducido a aplicar insonorizantes y fonoabsorbentes tanto en la carrocería como en los interiores. Añadiendo además a los materiales tradicionales un amortiguador multicapa ("sandwich") situado en la pared ignífuga, e insertos en Betacore situados en los perfiles tubulares, para neutralizar la canalización del ruido. A base de goma o de resinas sintéticas y agentes que se dilatan, el Betacore se aplica durante la soldadura, vulcaniza, y al pasar por los hornos de pintura se expande. Así se adhiere a la superficie interior de los perfiles tubulares, creando un verdadero tapón que impide la propagación del sonido.
"Salón"
El habitáculo del Lancia Lybra es un ambiente elegante y al mismo tiempo protector, en el que uno se siente como en casa.
Todo se ha cuidado meticulosamente: de los colores a los materiales. La parte inferior del salpicadero, clara como los asientos y la moqueta, da la sensación de un ambiente amplio y refinado. Confortables como butacas, los asientos transmiten la sensación de comodidad mediante su aspecto. Los paneles de las puertas se han rellenado y revestido con el mismo tejido de los asientos, para que el interior resulte especialmente acogedor.
Por su amplitud y configuración, el habitáculo permite un excelente aprovechamiento del espacio. La posibilidad de regular en dos direcciones (vertical y longitudinal) el asiento y el volante, permite encontrar la posición de conducción ideal. Además, el volante, el cambio y el juego de pedales han sido diseñados para ofrecer siempre el máximo control del coche. Todos los instrumentos son funcionales, además de agradables desde el punto de vista estético. Finalmente, la colocación de los asientos delanteros no afecta al espacio disponible para los ocupantes traseros, ya que éste siempre es adecuado, incluso cuando los ocupantes delanteros son muy altos.
Salpicadero
La parte superior del salpicadero del Lancia Lybra es de color negro, y ha sido realizada en material de espuma blando revestido con laminado. Este último sufre un tratamiento especial (realizado con cilindros específicos), que confiere a la superficie un aspecto opaco y sedoso, la hace agradable al tacto y totalmente antirreflectante. En cambio, la parte inferior está realizada en material rígido recubierto con pintura "soft-touch". De color gris claro o beige, va a juego con las alfombras y la moqueta; ésta llega hasta la pared interior, para que el habitáculo resulte acogedor y para reducir la importancia del salpicadero en la zona central.
El tratamiento bicolor aligera los volúmenes y da mayor amplitud al ambiente. En todo caso, como alternativa también está disponible el salpicadero sólo en color negro.
La visera antirreflectante que cubre el cuadro de control se prolonga y, como una ola, acaba enmarcando la consola central. El conductor se siente rodeado por una estructura sólida y protectora, continua y envolvente, típica de los coches de clase elevada, y con todo el espacio "operativo" ligeramente orientado hacia él.
También el pasajero puede utilizar fácilmente los mandos de la consola central, a la que se accede fácilmente desde ambos lados: así, puede regular el clima de su mitad del habitáculo, utilizar el portavasos y manipular la pantalla central del Sistema Integrado de Control.
El cuadro de control, de forma ligeramente elíptica, incluye cuatro instrumentos analógicos y los testigos de control de numerosas funciones. Éstos se encuentran en una superficie de color metal pulido igual a la del embellecedor central del salpicadero, y están delimitados por un finísimo cerco de madera, similar al marco de la consola.
El cuadro está retroiluminado con una luz de color verde. Los índices son blancos y los números están realizados con el carácter "Helvetica Light" (tradicional en los coches Lancia), al que los estudios de ergonomía señalan como el más claro y más fácil de leer.
El volante se puede acercar y alejar del cuerpo, y es regulable en altura. Es de configuración clásica con cuatro radios, con la tapa del airbag totalmente basculante para el mando del claxon. Puede tener un acabado en material de espuma o estar tapizado en piel (en el equipamiento LX o bien con los revestimientos en Alcántara® y en piel). En esta segunda versión dispone de teclas para controlar la radio.
Consola central
La consola central contiene el "corazón informático" del Lancia Lybra. Por tanto, ocupa un espacio destacado en el habitáculo, tanto para subrayar la importancia de las funciones de confort que controla como porque alberga muchos mandos.
Su forma se inspira en la línea vertical de la calandra Lancia clásica. El embellecedor de color metal pone de manifiesto la tecnología sofisticada, mientras que el cerco de madera que lo enmarca le da un toque de clase y de calor al interior del coche.
Es el mismo fino perfil marrón que reaparece en el salpicadero, frente al pasajero, y por encima del acolchado de la puerta. Está realizado con un material especial estampado ("deep printing") que, gracias a su acabado superficial brillante, garantiza un excelente rendimiento estético, además de una sensación táctil similar a la que proporcionan los brillantes pulsadores negros, que recuerdan a las elegantes estilográficas Mont Blanc.
En la consola se encuentra la pantalla del sistema integrado de control (ICS), bajo el cual una banda horizontal aloja las dos rejillas de ventilación centrales. Aún más abajo se encuentran el interruptor de las luces de emergencia y dos compartimentos: el de la izquierda para objetos pequeños (Tele-Tac, monedas, etc.), y el de la derecha para el portavasos.
La pantalla de la función "clima" está separada de la del ICS: de esta manera la temperatura puede controlarse directamente, sin tener que pasar por la pantalla del "menú" y sin renunciar al mapa que proporciona el navegador.
El cenicero con encendedor se encuentra en la parte inferior de la consola, justo sobre el amplio alojamiento descubierto situado frente a la palanca del cambio. Este espacio portaobjetos está iluminado de manera difusa, y su fondo está revestido en material fonoabsorbente.
Asientos
Los asientos del Lancia Lybra están acolchados con espuma de sustentación diferenciada en función de las zonas, y por tanto ceden en diferente medida según el peso del cuerpo.
Las butacas delanteras ofrecen una amplia gama de posiciones. La regulación longitudinal y lumbar del respaldo se efectúa manualmente. Como opcional está disponible el accionamiento eléctrico, que para el asiento del conductor (y para el espejo retrovisor exterior) memoriza la posición. La parte inferior está acabada con un cárter destinado a ocultar las guías de deslizamiento. Se trata de un elemento voluminoso por deseo expreso, para crear una sensación de base sólida bajo el asiento. En este "pedestal" están integrados todos los mandos, tanto los manuales como los eléctricos. Incluida la palanca para la regulación longitudinal: un tirador revestido que ofrece un excelente agarre.
El asiento del conductor también dispone de elevador de asiento con gatillo y mando eléctrico para la zona lumbar. El apoyabrazos se puede regular en inclinación y es abatible. En su interior hay un alojamiento portaobjetos/portateléfono, mientras que la parte trasera del respaldo dispone de un bolsillo portadocumentos.
El asiento trasero tiene tres reposacabezas regulables en altura (el central es extraíble), tres cinturones de tres puntos de fijación con enrollador y apoyabrazos central (también abatible), detrás del cual se encuentra el alojamiento para el paso de los esquíes. En las versiones LX del Lancia Lybra el apoyabrazos trasero contiene un portavasos extraíble. El asiento abatible partido, también con el paso para los esquíes, es de serie en el Station Wagon y opcional para la berlina. En la berlina el dispositivo para abatir los asientos es una palanca giratoria situada en la bandeja; en el Station Wagon las palancas son dos y se encuentran en los laterales del respaldo.
El revestimiento de los asientos cambia en función del equipamiento: en el llamado simplemente Lybra el tejido (afelpado) es de serie, en el LX el Alcántara®. Para ambos está disponible como opcional el revestimiento en piel.
Paneles de las puertas, alfombras y techo
Los paneles de las puertas tienen un marco en laminado negro e incrustaciones blandas con el mismo revestimiento que los asientos acolchado. Han sido diseñados para que creen un apoyo ergonómico para el brazo, y en el borde del cristal están acabados con un perfil en "deep printing" de madera igual que el de la consola central. En el panel hay un bolsillo portaobjetos rígido y está situada la palanca de apertura de la puerta, retroiluminada y con efecto negro brillante.
Las alfombras son en velour para todos los equipamientos. Sobre el paso de rueda delante del conductor hay un reposapiés rígido, con superficie antideslizante. En el lado del pasajero la alfombra termina contra el tabique del salpicadero, con una plataforma reposapiés completamente plana. El equipamiento LX también prevé las alfombrillas para las plazas traseras, del mismo color y material que las alfombras.
El techo y los cubremontantes están revestidos con un tejido acolchado que lleva una capa de espuma blanda. El color está coordinado con el de las alfombras y el de la parte inferior del salpicadero. En el techo se han instalado los dos parasoles delanteros, revestidos con el mismo tejido que el techo y equipados con espejos con tapa corredera. En el techo, bajo los dos parasoles, también se han montado dos plafones para iluminar el espejo cuando se utilice.
El espejo retrovisor incorpora la antena para el Teletac, el sensor de lluvia (opcional) y los LED que, al arrancar el coche, iluminan suavemente el embellecedor central del salpicadero.
Maletero
Especialmente cuidado resulta el maletero del Lancia Lybra Station Wagon, cuya capacidad se puede ampliar hasta 1300 dm3 (abatiendo el respaldo trasero), y que ha sido diseñado como una prolongación del espacio dedicado a los pasajeros. Al abrir el portón se aprecia rápidamente el revestimiento en moqueta, que cubre toda la superficie excepto los dos marcos superiores situados a ras de las ventanillas. La calidad y el color son los mismos que los de la alfombra del habitáculo. En cambio, en la berlina el revestimiento es en una moqueta especialmente gruesa y lisa de color gris oscuro. 
En ambas versiones, cuatro anillos permiten fijar las redes y los cables para sujetar los equipajes. Además, la tapa del compartimento que contiene la rueda de recambio está revestida en goma en su parte inferior. Así, puede ponerse al revés cuando se cargan objetos sucios o mojados. También dispone de un gancho de metal cromado para mantenerlo elevado mientras se extrae la rueda de repuesto.
Finalmente, en el maletero del Station Wagon hay compartimentos cerrados laterales y bolsillos abiertos con redes que permiten guardar incluso los objetos más pequeños. En cambio, la berlina tiene dos redecillas para sujetar los equipajes en los portaobjetos laterales, detrás de los pasos de las ruedas.
MANIOBRABILIDAD Y CONFORT DE MARCHA
Señoriales, elegantes, nunca excesivos: éstos son los rasgos que los conductores siempre han atribuido a los coches de la marca. Pero no debe olvidarse que pocas casas han contribuido tanto como Lancia al progreso del automóvil, proponiendo soluciones técnicas inéditas, a veces a contracorriente, a menudo simplemente anticipándose a las necesidades de los conductores. Resultados derivados no del gusto por la técnica de vanguardia en sí misma, sino de la voluntad de ofrecer a los clientes cada vez más confort de marcha, mejoras continuas en el agarre a la carretera y en la seguridad activa, así como prestaciones cada vez más satisfactorias.
Es el caso de la innovadora suspensión trasera del Lancia Lybra, que representa una evolución adicional respecto a la multibrazo: de hecho, adopta un esquema de nueva concepción, de brazos longitudinales guiados (BLG).
Combinada con la suspensión McPherson delantera, con neumáticos 195/65 R 15", con un volante suave y preciso y con la dirección asistida de serie en todas las versiones, la nueva suspensión garantiza al Lancia Lybra una excelente maniobrabilidad y un confort de marcha elevado, y contribuye en gran medida a la seguridad activa del coche.
La suspensión trasera
El inédito esquema de Brazos Longitudinales Guiados que adopta la suspensión trasera del Lancia Lybra está formado por:
- un brazo longitudinal muy ligero, en aluminio;
- una bieleta de guía del brazo, que corrige la geometría durante las sacudidas de la rueda;
- un brazo transversal articulado (en el travesaño bajo el piso), en el que intervienen el muelle y el amortiguador;
- un travesaño de anclaje de los brazos transversales y de los muelles al piso, con casquillos elásticos para un mejor filtrado de las vibraciones verticales;
- un muelle y un amortiguador (no coaxial a los muelles) que sólo son elementos amortiguadores y elásticos, sin funciones estructurales ni cinemáticas (a diferencia de lo que sucede en el esquema McPherson);
- una barra estabilizadora unida directamente a los brazos longitudinales, para obtener un respuesta rápida en curva.
Este esquema ofrece muchas ventajas desde el punto de vista de la maniobrabilidad (handling) y del confort de marcha (ride). De hecho, la suspensión BLG garantiza un excelente control de un parámetro fundamental: la posición de la rueda respecto al terreno durante sus movimientos verticales y longitudinales.
Al recorrer trayectorias curvas, la rueda debe adoptar una posición que genere la máxima fuerza posible, para contrarrestar la fuerza centrífuga. Lo ideal sería poderla inclinar hacia el interior de la curva, como sucede en las motocicletas; pero en un coche esto sólo es posible en parte. De ahí la elección de realizar una suspensión como la BLG, capaz de mantener la rueda lo más perpendicular posible respecto al terreno, a fin de aprovechar al máximo el neumático.
Los brazos y la bieleta de esta suspensión tienen un cinematismo que, en curva, permite la recuperación geométrica de los ángulos característicos de la suspensión (convergencia e inclinación). Especialmente, cuando ésta se encuentra muy cargada, la rueda se inclina hacia el interior del coche (es decir, aumenta su inclinación negativa): compensa, por tanto, la inclinación del coche y garantiza una mejor adherencia, con las ventajas que ello supone para la maniobrabilidad.
En cambio, el control de los movimientos verticales y longitudinales de la rueda determina la calidad del confort de marcha. Es fácil intuir que el desplazamiento vertical ayuda a superar las asperezas del firme, pero una importante contribución se debe también a la posibilidad de hacer retroceder la rueda cuando ésta choca contra un obstáculo. De esta manera se minimizan los efectos negativos provocados por los choques y se reduce el "golpe" perceptible en el coche, porque la aceleración transmitida al vehículo se reduce. El fenómeno es el mismo que se experimenta al desplazar una carretilla: empujando, resulta difícil y fatigoso superar un obstáculo aunque sea pequeño, porque la rueda, en su movimiento vertical, tiende a avanzar chocando contra el obstáculo; si, al contrario, se tira de la carretilla, la rueda tiende a alejarse amortiguando el impacto.
El brazo longitudinal de la suspensión BLG está colocado precisamente de manera que permita que la rueda, además de elevarse cuando supera el obstáculo, se aleje de este último amortiguando el golpe. Ello también se debe a la flexibilidad longitudinal del casquillo hidráulico, situado en la conexión delantera del brazo.
Y también se utilizan casquillos hidráulicos de gran volumen en todas las articulaciones entre los componentes de la suspensión. Dichos casquillos permiten desdoblar las funciones de cada articulación: algunas se encargan de controlar la geometría de la suspensión y otras de filtrar las vibraciones.
La posición del amortiguador en el brazo también es especial. De hecho, está colocado de manera que trabaje con una relación de palanca de aproximadamente 1:1 respecto a la rueda (en cambio, en la suspensión de brazos tirados la relación es de casi 1:2). Un valor este último que permite un calibrado menos "frenado", que reduce las tensiones transmitidas a la carrocería.
Finalmente, la almohadilla de tope superior garantiza una mejor progresividad en el apoyo en curva porque es de "cellasto", un poliuretano de células cerradas que mantiene en el tiempo sus excelentes características elásticas.
Por tanto, confort y maniobrabilidad típicos de los mejores coches de la marca, además de una elevada estabilidad de la dirección tanto en recta como en curva, y una gran rapidez y progresividad de respuesta a la dirección. Éstas son las ventajas que ofrece al Lancia Lybra la solución de brazos longitudinales guiados.
Sin olvidar que el esquema BLG ocupa poco espacio: los muelles colocados bajo el piso permiten realizar los pasos de las ruedas más estrechos y, en consecuencia, obtener una mayor anchura útil para el maletero.
La suspensión delantera
La suspensión delantera del Lancia Lybra adopta un esquema McPherson especialmente avanzado desde el punto de vista de la geometría y de los detalles de la construcción.
De hecho, se han aportado algunas modificaciones a la solución clásica con el objetivo de mejorar el confort, que es la característica distintiva del Lancia Lybra.
Por ejemplo, en la articulación del brazo inferior se ha utilizado un casquillo hidráulico para garantizar una absorción más eficaz de los choques longitudinales.
Además, la fijación del grupo muelle/amortiguador a la torreta está realizada con tacos estudiados para desempeñar funciones diferentes: uno está destinado a transmitir a la torreta el impulso del muelle (una carga elevada a frecuencia relativamente baja), por lo que es muy rígido; en cambio el otro, que sostiene el amortiguador, está realizado en un material mucho más blando, adecuado para filtrar las tensiones de alta frecuencia provocadas por las asperezas del firme.
Finalmente, los muelles de las suspensiones tienen un nuevo diseño que permite transmitir un impulso casi totalmente alineado con el amortiguador.
El resultado de estas intervenciones es la capacidad de las suspensiones de reaccionar frente a los obstáculos con mayor sensibilidad y rapidez, filtrando las tensiones de alta frecuencia que se generan al superar las pequeñas asperezas.
En cambio, los componentes fundamentales son los habituales. Entre otros: los muelles de hélice fuertemente desalineados respecto al amortiguador para reducir las fricciones; la almohadilla de tope en "cellasto", que permite que el coche responda progresivamente en el apoyo en curva; y la barra estabilizadora conectada directamente al amortiguador, porque así garantiza la máxima rapidez de respuesta en curva y permite reducir el peso en aproximadamente un kilo y medio respecto a una solución con barra conectada al brazo de la suspensión.
Y además, los amortiguadores hidráulicos presurizados de doble efecto (con una banda en teflon integral en el pistón, que reduce aún más las fricciones de deslizamiento) y los brazos oscilantes en acero forjado, inclinados 5° en el sentido de marcha y destinados a reducir el cabeceo del automóvil durante la frenada.
Las ruedas y los neumáticos
El excelente comportamiento en carretera del Lancia Lybra también se debe a unos neumáticos que permiten el mejor compromiso entre maniobrabilidad y confort.
De serie para todas las motorizaciones, los 195/65 R 15 garantizan una deriva contenida en curva y, al mismo tiempo, una excelente capacidad de absorción de los obstáculos.
Como opcional, están disponibles para el equipamiento LX los neumáticos 205/60. Más anchos y con un lateral más bajo, estos neumáticos mejoran aún más la rapidez de respuesta y el agarre a la carretera del coche.
Los neumáticos trabajan correctamente y tienen un buen agarre lateral incluso por la anchura del canal de acoplamiento de la rueda, que es de 6".
La rueda de repuesto es de dimensiones reducidas: 125/90 R 15 96M (pero en algunos mercados está disponible como opcional la rueda de medidas normales). Finalmente, para el nuevo modelo se han homologado dos tipos de neumáticos para nieve: los 195/65 R 15 91T para los motores 1.6 y 1.9 JTD y los 195/65 R 15 91H para el 1.8, el 2.0 y el 2.4 JTD.
También hay dos tipos de llantas disponibles: en chapa o en aleación, ambos de 15".
La conducción y la dirección
La seguridad y la precisión de conducción a altas velocidades, la gran maniobrabilidad a cualquier velocidad y la escasa fuerza que debe ejercerse en el volante durante las maniobras de aparcamiento se deben a las características técnicas del sistema de dirección del Lancia Lybra.
De serie en todas las versiones, la dirección asistida es muy silenciosa, porque las pulsaciones hidráulicas han sido reducidas al mínimo introduciendo resonadores en las tuberías a presión y adoptando serpentines para refrigerar el aceite.
La caja de la dirección adopta cremalleras y varillas de grandes dimensiones, para prevenir posibles hundimientos elásticos de la línea de la dirección y garantizar una respuesta más precisa. El conjunto resulta extremadamente sólido y puede absorber golpes y tensiones considerables.
El diámetro de giro entre bordillos del Lancia Lybra es de 10,5 metros para las versiones con cuatro cilindros, y de 10,9 metros para las demás.
La geometría de la dirección ha sido configurada de manera que se aproxime lo más posible a la condición óptima teórica (el paralelogramo de Ackermann o Jeantaud), con las ventajas de rapidez y precisión de respuesta en curva que de ello se deriva.
Además, para que el coche resulte aún más fácil de conducir, las articulaciones de las varillas han sido desplazadas y elevadas. Por este motivo, durante la fase de compresión de la suspensión la rueda exterior tiende a abrirse ligeramente, y esto hace que durante la entrada en curva la acción de giro del conductor sea ligeramente contrarrestada, mejorando la sensibilidad al volante.
SEGURIDAD EN PRIMER PLANO
El nuevo modelo ha sido desarrollado prestando especial atención a la seguridad. Empezando por la preventiva, es decir, el conjunto de características del coche que favorecen la atención del conductor: confort, silencio de marcha, ergonomía, eficacia de la climatización, ubicación de los mandos y legibilidad de los instrumentos.
Para luego continuar con las soluciones técnicas destinadas a garantizar un perfecto control del medio por parte del conductor (seguridad activa) y con los dispositivos que protegen a los ocupantes en caso de accidente (seguridad pasiva).
El objetivo consistía en superar incluso los más severos estándares de seguridad establecidos por las normas comunitarias. Un resultado ampliamente rebasado mediante una experimentación rigurosa. De hecho, para probar el coche se han realizado en el Centro Sicurezza Fiat 85 crash test (40 frontales, 25 laterales y 20 traseros), así como cien tests con la utilización de guías de deslizamiento HiGe y 50 pruebas en componentes y sistemas.
Seguridad activa
Estabilidad, salida, agarre a la carretera, rapidez y precisión en la conducción: son las características que sitúan al Lancia Lybra entre los mejores de su categoría en el campo de la seguridad activa. Mérito, por otra parte, de faros y luces muy eficaces, de una instalación de frenado de grandes dimensiones, del ABS con corrector de frenada electrónico (de serie en todas las versiones) y de la combinación de suspensiones delanteras McPherson con las nuevas suspensiones traseras de brazos longitudinales guiados.
Faros y luces
Los faros y las luces traseras son sin duda un componente básico de la seguridad activa, ya que deben garantizar una perfecta visibilidad durante la noche e indicar la presencia del coche en cualquier situación.
El reto planteado a los diseñadores de la instalación
LANCIA LYBRA: UN LANCIA PARA EL SIGLO XXI LANCIA LYBRA: UN LANCIA PARA EL SIGLO XXI |
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