CHRYSLER Voyager
El lanzamiento comercial del Chrysler Voyager se vio acompañado por una única mecánica disponible, de familia turbodiesel, con 2,5 litros de cilindrada y 115 CV de potencia. Esta elección estaba clara dada la preferencia que por las mecánicas de gasóleo presenta el mercado español en este tipo de automóviles. Sin embargo, posteriormente se ha completado toda la oferta de propulsores para el Voyager con cuatro motores de gasolina de 133, 150, 158 y 166 CV. La modernidad que sugiere la estética llena de curvas y el equilibrado diseño se continúa en el Voyager en un plano técnico más profundo. La asistencia de sistemas de diseño por ordenador ha permitido incrementar la rigidez torsional de la carrocería en un 50 por ciento con respecto a su antecesor, ofreciendo, de paso, una generosa ganancia de espacio sin un crecimiento exagerado de su tamaño exterior. La eficacia aerodinámica, muy importante en este tipo de vehículos tan voluminosos, se ha cuidado al máximo, pudiéndose anunciar un brillante Cx de 0,34. También la practicidad se ha perfeccionado, apareciendo una segunda puerta corredera lateral, ubicada tras la del conductor, que facilita el acceso a las plazas traseras, formadas por dos filas de asientos situadas tras las del conductor y acompañante. Un punto que supone una clara dificultad en el uso habitual de los grandes Monovolúmen es la excesiva altura hasta el piso, que dificulta el acceso de personas y equipaje. Este problema se minimiza en el Voyager con una altura 4 centímetros más baja que en la generación anterior. El interior hace gala de un diseño tan acertado como moderno, Los asientos son muy confortables y la calidad de los materiales empleados no tiene nada que envidiar a los habitualmente utilizados en berlinas de gran porte.
Fuente:
http://www.elgarage.com/
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