Historia: Keller
Georges Kellner, de origen austriaco, fundó en 1860 una empresa de guarnicionería en Francia. Tras algunos cambios se instaló finalmente en París, el mejor lugar para un carrocero que se dedicaba a la producción de carruajes para gente adinerada. El negocio pronto fue ampliado por carrocerías para los primeros automóviles que empezaron a circular por la capital francesa. Kellner no dudó en realizar su propio bastidor de automóvil, para probar sobre esta construcción la fijación más adecuada de la carrocería y estudiar todos los detalles necesarios con el fin de resolver cualquier problema que pudiese ocurrir. Georges Kellner, a pesar de la edad que ya tenía, pensaba en el futuro y se enfrentó a él. Pronto introdujo a sus dos hijos, Georges y Paul, en el negocio denominado "Kellner etses fils" con el subtítulo de "Carrocerías de Automóviles de Gran Lujo". Nada menos. Alexis Kellner, titulado "proveedor de la corte", realizó sus primeras carrocerías para automóviles en 1910, cuando se instaló definitivamente en Berlín. Un año después expuso varias creaciones en el Salón del Automóvil de la capital alemana, donde llamaron mucho la atención ante el público en general y los entendidos, por su perfecta realización y el esmero en los detalles. Georges Kellner presentó en 1903 una carrocería tipo tonneau, en la cual los pasajeros no entraban por una puerta central en la parte trasera, sino por una puerta en el lado izquierdo. El asiento del acompañante era giratorio, con lo que se creó algo parecido a los modernos monovolumenes. Otra novedad eran los asientos anteriores deslizantes, que se movían hacía adelante para facilitar la entrada a los asientos posteriores. A partir de 1906, Georges Kellner ofreció sus descapotables, carrocerías muy elegantes, y de un perfeccionamiento poco visto. El experto francés se preocupó principalmente por la rigidez y el silencio una vez cerrada la capota. Todo desenganche de las partes acopladas fue suprimido, añadiendo unos dispositivos especiales que se encargaron de la regulación del juego y los marcos de las puertas forrados de caucho. Cualquier carrocero en aquellos años tenía que ser tanto ingeniero como ingenioso, para resolver todos los problemas de las carrocerías que se pusieron de moda. Los descapotables, por ejemplo, también tenían que tener los caracteres de un sedan cerrado, con las mismas calidades. A principios de los años diez, Georges Kellner y sus hijos contaron con una plantilla de 600 trabajadores, una cifra que explica la importancia del negocio. Las creaciones de Alexis Kellner tampoco carecían de singularidad, basta nombrar algunas realizadas en 1912 sobre bastidores de las marcas NAG, Adler, Benz y Mercedes, principalmente que contaron con curiosas luces de posición incorporadas en las aletas delanteras a ambos lados del vehículo. El interior se tapizó con gran lujo y se hicieron asientos muy mullidos. Las cajas de herramientas encontraron su ubicación por debajo de los estribos, no por encima como solía ser frecuente. Era de esperar que el público se diese cuenta que existía un carrocero Kellner tanto en París como en Berlín, opinando que uno fuese la sucursal del otro. Ante este insulto Georges Kellner publicó en 1912 en la revista alemana "Allgemeine Automóvil Zeitung" un anuncio avisando que la mundialmente celebre empresa Carrosserie Kellner no tenía sucursales en el extranjero, sino que, subrayando, las auténticas carrocerías Kellner sólo se fabricaban por Kellner etses Fils en París. Alexis Kellner preparó varias respuestas y se enzarzó verbalmente con su colega francés. En uno de estos contraataques, el entonces Cónsul en España, Sr. Janek, confirmó que, tras haber visitado las instalaciones de Kellner en París, puede decirse que no existen carrocerías tan bellas y perfectas como las que ofrece Alexis Kellner en Berlín. Un tal Hans Pariser confirmó que muchos automovilistas franceses se quedaron asombrados de la belleza y la buena terminación de su automóvil con carrocería de Alexis Kellner; ningún otro carrocero llegaría a tal perfección. Alexis Kellner nunca se quedó corto en sus reclamaciones, defendiendo su negocio con uñas y dientes. En 1913 se enfrentó al también carrocero alemán Drauz por unos derechos en un diseño. También en este caso trabajó con la prensa para sus denuncias y consiguió bastantes ventajas publicitarias. En los años treinta se enfrentó a varios carroceros suizos, que, según él, no respetaron patentes suyas en las realizaciones de sus carrocerías. A pesar de sus enfrentamientos, ninguno de los Kellner se hacía daño. Georges Kellner continuaba con su incesante producción de carrocerías para todo tipo de automóvil, dedicándose más y más a las versiones cerradas que protegían todos los ocupantes del automóvil de las inclemencias del tiempo, pero sin reducir mucho la visibilidad hacia fuera, un punto muy importante.
De los parisinos surgió una carrocería muy extraña denominada "Scaphandrier", que consistía en un tipo torpedo, modelo abierto con lona pero sin ventanas laterales, al que, por expreso deseo de los clientes, se añadió un departamento, que podía cerrarse completamente. O sea, los asientos traseros contaron con unos segundos parabrisas incluidas unas lunas laterales, que cerraron el habitáculo totalmente una vez echada la lona. Esto creó un departamento muy íntimo. En 1924 Georges Kellner dejó la empresa a su hijo y a su nieto Jacques, que la llevaron hasta entrada la Segunda Guerra Mundial. En 1941 Jacques Kellner fue arrestado y fusilado un año después…además, en aquellos desastrosos años nadie pensaba en la realización de una carrocería de lujo. Alexis Kellner también alcanzó altos vuelos. Se dedicaba a realizar carrocerías para Maybach, Horch y Mercedes. A finales de los años treinta Alexis Kellner fue absorbido por la empresa Drauz, que a tiempo había aceptado la producción de carrocerías en grandes series para automóviles populares. El mercado de las carrocerías de lujo ya no era boyante. Drauz a su vez se incorporó en NSU en 1965, que hoy pertenece a Audi.

Cita de elgarage.com
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