Jaguar S-Type 2.7 Diesel: potencia y buen gusto
Madrid (EFE).- Jaguar, propiedad del Ford Motor Company, se ha lanzado al mundo del diesel de las altas prestaciones, en contra de lo que piensan y desean los más puristas, que dicen no concebir un Jaguar sin un motor de gasolina.
La marca británica ha aprovechado el lanzamiento de la nueva propuesta motriz en el S-Type para hacer una ligera actualización -después de la renovación completa hecha en el año 2002- de una estética que parte de un diseño duradero que es heredero de la imagen más clásica de la marca.
Las pequeñas variaciones estéticas, apreciables sobre todo cuando se empareja con una versión anterior, limpian las líneas del coche, que ahora resulta más elegante porque la estética ha sido rematada con unas llantas que tratan de evocar las antiguas de radios, estilísticamente muy efectivas. El interior ofrece todo lo que falta en los coches alemanes: refinamiento, buen gusto, estilo...
Las mayores diferencias están en lo técnico. El capó delantero es ahora de aluminio para mejorar el peso final y las arquitecturas de suspensiones han sido modificadas con amortiguadores y muelles específicos, por el mayor peso del motor diesel, a pesar de que en la balanza es el más ligero del segmento, con sólo 202 kg., sólo 15 más que su equivalente V6 de gasolina.
La característica fundamental del nuevo S-Type es su motor diesel que ha sido desarrollado conjuntamente por Ford y el grupo francés PSA Peugeot Citroen. Es el estreno de una sucesión que tendrá el capítulo siguiente en el Land Rover Discovery, pero con una potencia mayor.
El nuevo motor ha sido construido en fundición compactada de hierro y grafito, composición que garantiza, en principio, una mayor resistencia y duración, y su secreto está en un sistema de alimentación que utiliza tecnología de admisión de turbulencia variable, conducto común (common rail) de segunda generación y dos turbocompresores de geometría variable que dan como resultado 207 CV de potencia.
Jaguar, como ya lo hizo con el 2.0 l. del X-Type, ha llevado a cabo una puesta a punto del motor digna de premiar, porque ruido y vibraciones, los enemigos naturales de un diesel, han sido neutralizados de tal forma que sus competidores no igualan el refinamiento logrado en estos terrenos.
En frío o en caliente hay silencio exterior e interior, ambiente éste último en el que tampoco se perciben vibraciones, ni en volante ni en pedales.
Puesto en funcionamiento, el S-Type diesel es tan refinado como otro cualquiera de la gama, con una diferencia, tiene una gran aceleración, hasta el punto de emplear poco más de ocho segundos en alcanzar los 100 km/ desde 0, con sus casi 1,8 toneladas de peso.
El coche puede ir cargado con cinco pasajeros y lleno el maletero y habrá respuesta del motor con la misma intensidad que vacío. Está, sobradamente, a la altura de sus competidores equipados con motores de más caballaje, y a mejor precio.
A la unidad probada le ha correspondido una transmisión manual de seis velocidades, algo pesada de manejar, por lo que en términos de utilización y rendimiento es probable que la opción de caja automática de seis velocidades sea la más recomendable.
La dinámica de la berlina diesel es irreprochable, e incluso ha mejorado respecto a las versiones de gasolina. La nueva suspensión con sistema adaptable, es responsable de este mejor comportamiento y, quizá, el tipo de rueda, de bajo perfil y generoso ancho.
Tiene una gran potencia de frenada que soporta un uso intensivo sin grandes problemas. Los frenos cuentan con todo lo necesario para mejorar el rendimiento (ABS, asistente, etc..).
El S-Type diesel es un coche fácil de conducir, y es una buena elección para quien desee un vehículo distinguido, de grandes prestaciones y a un buen precio, en el que hay que tener en cuenta que se incluye un equipamiento muy completo.
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