Peugeot 407: Un nuevo león, aún más atrevido.
En este mundo de tantos autos, no es fácil ser distinto. Más difícil aún es lograr serlo y mantener el buen gusto, y evitar las tentaciones de entrar en la zona de lo diferente simplemente porque el mercado pida que lo nuevo también parezca serlo. Peugeot ha logrado esta tarea con el nuevo 407, el sedán que vendrá, ya sea a finales de este 2004 o a principios del año que viene, a sustituir al actual 406. Y la suma de sus líneas innovadoras, junto con sus capacidades dinámicas, nos deja prever un futuro éxito para la casa del león galo.
Pese a todo, habrá más de uno al que le cueste algo de trabajo digerir el diseño del nuevo 407. La parte más marcada de su personalidad es el frente de ojos muy rasgados, donde destaca una enorme “boca” que hace las veces de parrilla. Esta “boca” choca a algunos, pero termina por agradar a la mayoría. Estéticamente logra, aun a mediano plazo, la tarea de conquistar nuevos corazones, sin embargo, al ubicarse como parrilla en la parte más baja de la defensa, en algunas ocasiones termina por ejercer este papel. Sin la resistencia necesaria de una defensa, podrá terminar como una pieza de reposición frecuente del auto, a merced del que estacione el suyo con menos cuidado de lo debido. En su costado, la parte curiosa son los voladizos, es decir, la distancia entre el eje y el extremo del auto. Con el 407 ocurre el contrario de la mayoría de los otros autos y el delantero es mucho más largo que el trasero. Esto tiene que ver con las nuevas regulaciones europeas que obligan a que los nuevos autos sean diseñados pensando en un posible choque contra un peatón, lo que obliga a dejar un espacio mayor entre la defensa, el cofre y el motor. La trasera es la parte más conservadora del coche, sin llegar a ser precisamente tradicional. Pero lo más importante es que el aspecto general es muy agradable.
Dentro del Peugeot 407 encontramos una agradable y sorpresiva mejora en los materiales utilizados en su construcción. Los plásticos recibieron un upgrade y se asemejan ahora a los de autos más caros, del segmento de lujo. El armado también es superior al de sus demás hermanos de marca y la ausencia de ruidos es notable, aun cuando en estas pruebas de manejo pasamos por carreteras vecinales portuguesas en mal estado, al igual que en algunas de tierra. La cabina es bien aislada contra el ruido y la intrusión de polvo. Sólo el plástico que rodea el radio y el aire acondicionado desentona, y en su intento por imitar el titanio cae en el terreno de los baratos. Lástima que Peugeot no haya resistido el llamado de la moda en este aspecto. El espacio interior del auto es bueno, aunque no satisfactorio para su tamaño. Cuatro adultos van bien, sin sobras. Cinco viajarán apretados. Lo mismo ocurre con la cajuela, que con sus 407 litros (¿Coincidencia?) queda corta con relación a la mayoría de sus competidores.
Con los motores, Peugeot decidió tomar un camino distinto al de la apariencia y prefirió la evolución en lugar de la revolución. El tope de la gama es prácticamente el mismo V6 de 2.9 litros del 406, que recibió un aumento marginal de potencia y torque para mejorar sus respuestas final e inicial. El auto sí se siente ágil, pero habrá que tomar en cuenta que lo probamos a nivel del mar, en el bello sur de Portugal, por lo que tendremos que esperar todavía un buen rato antes de conocer si, en las altitudes de ciudades como la de México o Guadalajara, esta diferencia de poder es perceptible o no.
Lo que sí se percibe es la mejora de la caja de cambios, que ahora es de seis velocidades en ambos casos, tanto la manual como la automática. La mecánica sólo estará disponible para el motor de cuatro cilindros y 2.2 litros, mientras que para la máquina de seis cilindros sólo el cambio automático se utiliza. Una pena, ya que la caja “estándar” le daría a este coche un comportamiento deportivo que tanto su chasis, como su suspensión y frenos, se muestran capaces de aguantar.Pero en términos de comercialización, pocos compran la versión más cara con una caja manual. Ni hablar, el mercado siempre vence a la pasión.
El 407, como lo dijimos, estará en México como modelo 2005. Tal vez en este mismo año se presente, probablemente en el Salón Internacional del Automóvil de la Ciudad de México. Pero tendremos que esperar algunos meses ya dentro del año siguiente para acudir a una de las concesionarias Peugeot y hacernos de un auto que, por lo que pudimos ver en su presentación es distinto, mejor que su antecesor y sin duda diferente de la competencia. Si usted es uno de los que disfruta el comportamiento típico de los autos franceses, con la suavidad de la suspensión finamente ajustada entre firmeza y confort, además aprecia el diseño atrevido, seguramente tiene ya buenos motivos para esperar este nuevo león.
Fuente: Sergio Oliveira/Faro, Portugal/ http://www.autos.com.mx
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