RENAULT : RENAULT Megane Break
Y es también, mucho más distinguido, aunque sólo sea por el reducido número de rancheras presentes. La personalidad deportiva de esta ranchera se expresa con plenitud en la versión RXE 1.9 Dti. Su tarjeta de presentación asegura que consume: 7,2 litros de gasóleo a los cien kilómetros cuando se rueda en tráfico urbano; 4,4 litros en carretera abierta y 5,4 litros como valor promedio. Los sesenta litros de capacidad del depósito permiten recorrer mil kilómetros de un tirón, sin un simple repostaje. El cuatro cilindros turbodiesel con inyección directa, el mismo motor utilizado por uno de los Scenic, es un seguro de energía, de rapidez de reacciones, que lanza al coche en un abrir y cerrar de ojos. Sus cien caballos son verdaderos, no hay más que ver como impulsan de cero a cien en 12,2 segundos, cómo permiten cubrir el kilómetro con salida parada en treinta y cuatro segundos o llevan por encima de los ciento ochenta por hora. Dicho despliegue de poderío va acompañado de un sonido de funcionamiento algo más elevado de lo deseable, aunque nada exagerado. El Megane Break RXE 1.9 Dti no es, pese a dicho historial, un velocista, es un corredor de fondo, que sorprende, del modo más positivo tanto en el tráfico urbano, cuando se avanza a ritmo cansino, como en autovía, cuando se rueda entre ciento veinte y ciento cuarenta por hora. La fuerza desplegada por la mecánica turbodiesel evita una y otra vez la utilización de la palanca de cambio. Es como conducir un coche automático; la persona sentada al volante nota la entrada en escena de buena parte de la caballería en cuanto la mecánica supera un régimen mínimo: poco más de mil ochocientas revoluciones por minuto. El cambio se maneja sin el menor problema; es preciso y no exige ningún esfuerzo físico. El último Break de RENAULT es tan ágil y estable como un Megane Classic o un Megane Coupé. La ligera pereza del tren anterior en las curvas más cerradas sólo sale a relucir cuando se rueda con mucha carga. El tren posterior sorprende, en todo momento, por su agarre al asfalto. Y este último factor es más destacable en un modelo listo para rodar casi en vacío, sólo con el conductor al volante, y cargado hasta los topes con cinco adultos y un equipaje inmenso. El sistema de frenos con discos autoventilados delante y tambores detrás, merece ese mismo aplauso. Es potente, pero no comprometedor. Permite frenar con fuerza cuando el conjunto rueda en vacío sin que se manifieste el menor movimiento molesto del eje posterior. Ese equilibrio no es nada habitual en los familiares más asequibles. Este mismo conjunto vuelve a brillar cuando se rueda con mucho peso. La frenada de emergencia más delicada no causa ni la menor impresión gracias a la tarea de un ABS bien calibrado. El Megane Break Rxe 1.9 DTI, tiene sin embargo, algún que otro aspecto mejorable. El plástico del recubrimiento interior es el primero dentro de ese listado, por su aspecto, algo burdo y por su aroma. Las barras del techo, que se desplazan a través de correderas, también necesitan mejoras en cuanto aislamiento acústico. El resto puede calificarse de impecable.

Fuente:
http://www.elgarage.com/
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