Entre Coches .com    

  Tenemos 2747 articulos

Mazda: RX-8: Los dobletes.

Si alguien quiere gastarse no mucho dinero en un coche absolutamente diferente a todo lo que hay en el mercado, el RX-8 es su elección. Es un deportivo con una línea absolutamente cautivadora, con 4 auténticas plazas, aunque las traseras tienen alguna limitación de uso para personas altas, con dos dobles puertas batientes sin pilar central, es decir, 4 puertas en total, más grandes las delanteras que las traseras, que abren las delanteras hacia delante, como está mandado, y las traseras hacia atrás pero que es imposible que lo hagan sin abrir antes las delanteras y con una motorización que se sale de lo corriente y moliente, pues lleva un motor rotativo con dos rotores.

Abrir los "abrientes" tiene un enorme aliciente y alguna sorpresa. Las puertas, por los enormes huecos que generan, como invitando a entrar. Facilitan el acceso y la salida y le dan un caché especial, con unas acusadas curvaturas que las asemejan a las portezuelas de las avionetas. El capó del motor, a pulso como parece norma en los deportivos japoneses, porque bajo la desmontable tapa de plástico que domina el vano motor no se ve nada más que cables, manguitos, el alternador en todo lo alto y el múltiple de admisión, más bien dúo, que nos pone sobre la pista de dónde pueden estar los rotores, en el pequeño hueco que hay entre la barra de refuerzo de las torretas de la amortiguación y el parabrisas, intuimos que abajo, y sin el más mínimo atisbo del clásico bloque de un motor de pistones.

En sitio visible y accesible, eso sí, el tapón de llenado de aceite, del que haremos uso frecuente pues este tipo de motores consume aceite por diseño estructura y para lubricar los sellos de los rotores en el ciclo de combustión cuenta con una pequeña bomba que inyecta la cantidad necesaria en cada momento. El consumo indicado por Mazda oscila entre 0,5 y un litro cada 1.000 km en condiciones de uso normales, aunque según una encuesta realizada por la marca entre 240 propietarios el consumo medio es de 0,4 litros cada 1.000 km.

A
ntes de sentarse, es innecesario decir que el interior tiene una vista espectacular, con un tapizado en cuero bicolor y un puesto de conducción dominado por el imponente e intimidante cuentavueltas tarado hasta 10.000 rpm y con la zona roja a partir de las 9.000 rpm y el velocímetro, de enormes dígitos y de facilísima y rapidísima lectura en el ángulo muerto de la escala del cuentavueltas.

Si levantamos algo la mirada, nos sentiremos atraídos por los imponentes pasos de rueda, más bien guardabarros, que dominan el morro. No hemos arrancado el motor todavía, alargando los tiempos deliberadamente, para darle tiempo a nuestro organismo a generar adrenalina en dosis elevadas mientras nos imaginamos el sonido del motor y el movimiento, más bien escalada, de la aguja del cuentavueltas a la zona roja, así que antes vamos a describir el interior, la funcionalidad de este RX-8, alias el "doblete".

Ya sentados al volante, constatamos que este deportivo permite posturas perfectas que no debieran ser privativas de deportivos, sobre todo por el espacio para las rodillas. El asiento es un excelente baquet con reposacabezas integrado que recoge y sujeta el cuerpo a la perfección gracias al reglaje doble de banqueta en altura, que la deja por detrás a sólo 16 cm. de altura del piso y a 24 cm. por delante. Las distancias a los pedales son perfectas, con las piernas muy estiradas y el volante no tiene reglaje de profundidad, pero tampoco se echa en falta. La línea de cintura queda muy alta, con los hombros casi a la altura de las ventanillas y el túnel central queda demasiado elevado, dificultando el manejo de la áspera palanca del cambio.

Al igual que en el Mazda 3, la palanca del freno de mano queda mal situada del lado del acompañante, como si fuese para versiones con el volante a la derecha. Alcanzar el cinturón de seguridad, alojado en el marco de la puerta trasera es muy fácil, pues este tipo de puertas permite variar la situación de ese falso pilar central a conveniencia del ingeniero de turno. En el caso del RX-8, queda a la altura del respaldo delantero. Peor ubicados nos han parecido los mandos del navegador, muy atrasados y que obligan a desviar la vista del frente y la pantalla del navegador refleja la luz sobre el parabrisas. Delante hay unas guanteras mínimas en las puertas y en el salpicadero y un portavasos doble bajo el reposabrazos central.

El equipamiento de seguridad pasiva incluye airbags frontales, laterales y de cortina en las 4 plazas. La climatización no es dual y no lleva difusores de aire para las plazas traseras. En lugar de rueda de repuesto lleva un kit para reparar pinchazos.

Detrás el acceso es muy cómodo gracias al sistema de apertura de las puertas, el asiento está bastante bien, el respaldo recoge muy bien la espalda, es grande, pero los pasajeros de tallas altas echarán de menos más espacio al techo y sobre todo al lateral, pues la cabeza queda a la altura del pilar trasero y obliga a centrarse, inclinarse hacia el centro para evitar golpear contra él.

Lo que no tiene solución es la sensación de agobio detrás, de ir encajonado, pues hay muy poca visibilidad hacia delante por el tamaño de los respaldos delanteros y las ventanillas trasera son muy pequeñas y van situadas más altas que las delanteras, dando la sensación de ir en una avioneta, y nunca mejor dicho... El espacio para las piernas y las rodillas es muy justo, pero no nos olvidemos que estamos hablando de un deportivo aunque sea de cuatro plazas. En cambio los pies caben muy bien debajo de la banqueta. Salir tiene dificultades si nadie nos abre la puerta pues los tiradores quedan muy adelantados. Otro detalle mejorable son los reposabrazos laterales, pues el agarrador queda muy retrasado y casi no deja espacio para apoyar el brazo.

Del túnel central qué vamos a decir, que más parece una viga y que a cambio permite suprimir el pilar central y nos regala la incomparable vista que tiene el RX-8 desde el interior con las cuatro puertas abiertas. Dificulta mucho pasar de un lado al otro, acentuando aún más la sensación de ir encajonado. Oficia de reposacabezas central, que es deslizante y bajo el que se esconde el DVD y a una pequeña guantera, a sumar a la bolsa del respaldo derecho para dejar impedimenta de mano.
El motor rotativo RENESIS (¿Qué es un motor rotativo?) es el elemento clave y diferenciado de este Mazda RX-8: se trata de un dos en uno, y no sólo por llevar dos rotores. Lo primero de todo es arrancarlo (¿Cómo funciona?), sube hasta 2.500 rpm en frío para estabilizarse rápidamente a 800 rpm, con un ralentí algo irregular, con ligeras toses y un sonido audible, menos fino que un 6 cilindros, por establecer referencias, con un ruido que asemeja a un gemido o lloriqueo. Hasta aquí, ni las más mínima vibración (Ventajas del motor rotativo).

El primer plato sonoro es una línea divisoria, la de las 6.000 rpm, por debajo de la cual se siente el silbidito de los rotores muy tenue de fondo y un tacto de motor de pistones. A punta de gas apenas se oye, con un registro bastante agudo, que se convierte en bramido, algo más ronco y grave al pisar a fondo. Y seguimos sin la más mínima vibración.

 

El segundo plato aparece cuando se superan las 6.000 rpm. Con el gas a fondo el motor emite un ruido que parece el de un avión Stucka, de los empleados por los alemanes en la 2ª guerra mundial haciendo un picado, siempre con el silbido agudo de los rotores de fondo. Es un tronar rotundo, contundente, con origen en el escape doble, absolutamente embriagante, que se amortigua hasta extremos insospechados al cortar gas o aligerar la presión sobre el acelerador, aunque mantengamos el motor girando a punta de gas en 2ª a 8.500 rpm por ejemplo. Y seguimos con ausencia total de vibraciones. Esta maniobra la repetiremos hasta la saciedad, la de cortar gas y acelerar, sólo por el placer de sentir ese tronar a cada pisotón al acelerador además de la respuesta inmediata del motor, la patada, con el aumento de la presión contra el asiento.

 

El postre, que no podía faltar, es el espectáculo de la aguja del cuentarrevoluciones: verla subir flechada hasta las 9.200 rpm cuando aceleramos a fondo, con un molestísimo e impropio tironeo en el corte de inyección y una molesta y exagerada vibración en la palanca del cambio a 8.500 rpm, o ver el viaje, más bien baile loco al infinito, de la aguja en las reducciones, ayudado por la caja de 6 relaciones, que permiten saborear la copa y el puro de tan exquisita comida, en forma de juego acústico: se trata de ir encadenando muy rápida y sucesivamente reducciones, siempre en retención, empezando desde 6ª a muy bajo régimen y comprobar cómo a medida que vamos reduciendo de marchas y el motor va girando cada vez más alto de vueltas no se oye el más mínimo ruido en el interior, hasta que el motor alcanza las 8.000 rpm, que empieza a escucharse discretamente el ruido del escape.

Por resumir diremos que el tarado acústico del Mazda RX-8 es una atrevida delicia, que permite pasar totalmente desapercibido o llamar la atención en cualquier calle concurrido si nos lo proponemos.

Vista 3/4 delantera del Mazda RX-8

La prestación y la diversión están aseguradas, aunque el motor tiene pocos bajos, con dos zonas de mucho empuje a 4.500 y 6.500 rpm y a alta velocidad muestra buen aplomo, aunque al cortar gas en los largos curvones de autopista el RX-8 cierre algo la trayectoria por el cambio de apoyo y supera con mucha justeza la subida a nuestro habitual puerto de montaña en 6ª, con un desarrollo innecesariamente largo. Los consumos, bastante exagerados, son el talón de Aquiles de este motor rotativo.

La suspensión es firme pero en absoluto se hace incómoda, lo peor en cuanto al confort es el ruido de rodadura, demasiado presente en cualquier firme, acompañado por los ruidos aerodinámicos. La precisión de trayectoria es mejorable, tanto en curva en apoyo cuando el asfalto está roto o pasa por una junta, pues tiende a desplazarse al exterior, como por el viento, que le afecta algo, aunque se tratase de ráfagas muy fuertes.

 

La frenada en curva es algo inestable, pues en giros medios tiende a sacar el morro al exterior, al más puro estilo del BMW Z8, con un acusado movimiento parásito en el volante producido por la actuación del ABS y un zigzagueo nada disimulado de la delantera, además de cierto balanceo, lo que tiene bastante de-mérito dada la firmeza de la suspensión, y en curvas más cerradas tiende a descolocar algo la trasera. Es una frenada para gente con temple y nervios de acero. Se desquita en recta, con un aplomo notable y muy estable y unas distancias muy cortas. La resistencia al calentamiento es muy buena, el tacto de pedal perfecto, muy firme, con poco recorrido al principio y luego se modula a base de presión, perfectamente dosificable, al estilo del sistema hidroneumático de Citroën, y siempre está presente el acusado ruido del ABS, el movimiento parásito del volante y el cabeceo del eje delantero. Muchas sensaciones, quizá demasiadas incluso para un deportivo.

El comportamiento si no se puede calificar de radical es gracias a la ayuda del control de estabilidad DSC, que permite controlar la zaga muy bien en propulsión, incluso en firme mojado, aunque le deja salir de las curvas coleando, haciendo un leve zigzag, y mucho más permisivo en retención, donde le deja sobrevirar con cierta amplitud para devolverle mansamente a su sitio, sin coletazo. Es un coche que aunque no resulte posible en principio hacer un trompo, requiere de buenos nervios, de acero bien templado para sacarle jugo y disfrutar a tope de un deportivo de pura cepa, al estilo de la Casa Mazda.

 

Hay detalles muy poco cuidados, como el acelerador, que podríamos calificar de pésimo, no es de tabla, tiene bastante recorrido y la parte final es dura, sin un tope nítido, a años luz de los aceleradores de la factoría VW, por ejemplo. La palanca del cambio y el cambio nos ha parecido de lo peor de los conjuntos mecánicos: el pomo en forma de V no es ergonómico, la palanca es muy corta, bastante dura y se atasca en cambios rápidos, además de que en nuestra unidad de pruebas rascaban algunas marchas en cambios rápidos y en concreto la 4ª rascaba al insertarla con el motor alto de vueltas. Por resumir diremos que no es fácil cambiar deprisa y en ocasiones cuesta encontrar los pasillos. Una lástima, sobre todo teniendo en cuenta que la marca tiene una caja de cambios de tacto delicioso en el MX5.

La dirección tiene un tacto perfecto, con la dureza justa, es muy precisa y permite trazar muy fino en curva y el pedal del embrague no es ni suave ni demasiado progresivo y en arrancadas suaves sin pisar apenas el acelerador cuesta salir sin tirones, con una evidente falta de amortiguación torsional, que se percibe claramente en marcha cuando se realizan cambios rápidos, con tirones y cabeceos.

Fuente: http://www.cochenet.com/

Mazda: RX-8: Los dobletes. Mazda: RX-8: Los dobletes.

Alquiler | Coches de Ocasión | Coches Nuevos | Diseño | Financiación | Mecanica | Pintura | Pruebas | Seguros | Servicios | Trucos | Utilitarios | ¿Sabias que ... |

Entre Coches [C] 2004 [TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS]
Todos los articulos de coches aquí expuestos han sido remitidos en su mayoría por usuarios; si quieres, puedes recomendarnos paginas de coches, videos, fotos, articulos, pruebas, tests, analisis... todo lo relacionado con los coches para añadirlos al sistema. Si ves algúna foto o articulo que no funciona o crees que algún archivo vulnera algún Copyright o Derecho de Autor, infórmanos y será retirado de inmediato. Algunos de los articulos referenciados en la web estan alojados en su web original, y son propiedad de sus respectivos desarrolladores.