PINTURA : EL CUIDADO DE LA PINTURA
Es posible dividir los agentes externos más comunes que afectan a la pintura en cuatro grupos:
Climáticos: Humedad, salinidad del aire, radiación ultravioleta, calor, frío y derivados de los mismos. El deterioro se ve reflejado con el matizado o pérdida de brillo de la pieza. Se evita con lavados frecuentes y con la colocación de productos protectores (tanto como las ceras) que harán de escudo ante el polvo y los demás agentes climáticos.
Mecánicos: Marcas dejadas por los túneles o equipos de lavado, la arena y el polvo junto a la fricción del viento que actúan sobre el vehículo, los impactos de gravilla en las zonas del capot, paragolpes y paneles laterales. En el último caso el daño puede llegar a zonas profundas de la pintura, que de no repararse rápidamente podría formar óxido. Los rayones leves pueden quitarse con un lustrado, las más profundas con el pulido, y los daños de gravilla profundos deberán ser reparados en un taller de chapa y pintura. El pulido se efectúa con productos abrasivos que desgastan la capa superior de pintura, borrando imperfecciones más profundas. Esta acción siempre va continuada de la etapa de lustrado. El lustrado implica la aplicación de ceras, abrillantadores y protectores que harán desaparecer rayas leves de pulido y realzar el brillo de la superficie.
Industrial: Aquí hacen su aparición las emisiones de combustión, el polvo de hormigón, el cemento, y otros líquidos como fluidos para frenos, ácido de batería y disolventes. Para reparar este tipo de daño se deberá restablecer todo el esquema de pintura en un taller de reparación.
Biológicos: Heces de aves, incrustaciones de insectos, flores, hojas y resinas de árboles. Si cualquiera de estos factores no se limpia, pronto pueden llegar a las capas más profundas de la pintura dejando manchas. Su remoción se logra con agua o bencina, y si la mancha no sale, debe realizarse el pulido.
¿Qué hacer?
-Lavar el vehículo periódicamente con agua y shampoo para autos, utilizando un cepillo o esponja suave. El uso de otro tipo de elementos como trapos o esponjas inadecuadas, podría retener la tierra y causar un efecto abrasivo sobre la pintura, rayándola. -Después de secar el auto, luego de haberlo limpiado, se pueden aplicar abrillantadores y protectores. Colocar los mismos por lo menos cuatro veces en el año, sobre todo en primavera (cuando los factores biológicos se hacen más notorios). -Si hay rayas profundas, pueden aplicarse pulidores en pastas, que se aplican de manera secuencial, de textura gruesa a fina, con la ayuda de máquinas. Si se repite muchas veces, se irá desgastando la capa superior de la pintura. Es conveniente no realizarlo más de una vez al año. -Una máquina y dos tipos de disco, pueden ser complemento para realizar los trabajos de pulido. Uno de los discos debe ser de tipo cordero y otro de goma- espuma. Luego se deberán aplicar los abrillantadores y protectores manuales para el lustrado final. -Todos los procesos de lavado, pulido y abrillantado deben ser llevados a cabo lejos de la luz solar debido a que el sol calienta la chapa acelerando el secado de los productos utilizados, el cual dificulta su eliminación y afecta el resultado final del trabajo pudiendo dejar vetas blanca.

Fuente:
elgarage.com
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