El estado de permanente efervescencia que vive la industria automovilística en China tiene su inevitable lado oscuro: la piratería de modelos, logotipos y componentes, que comienza a extenderse de forma muy preocupante para muchas marcas extranjeras de automóviles, que han invertido sumas multimillonarias en China.
De este modo, tampoco el sector de automoción se libra de la plaga de copias que, en muchos otros sectores, alcanzan a todo tipo de productos que requieren diseño o tecnología. Gracias a los bajos costes laborales, los fabricantes chinos pueden ofrecer modelos muy similares a los de las marcas extranjeras a precios claramente inferiores, castigando duramente las ventas de los modelos originales.
El último episodio ha llevado a Honda a descubrir a un segundo fabricante chino que está copiando la línea y características de su modelo 4x4 CR-V. El primero de ellos, que salió al mercado en el pasado otoño, está fabricado por Hebei ShuangHuang Auto Company y se denominó Laobao S-RV. Este vehículo, de línea casi idéntica al original de Honda y con motores Toyota de dos, 2,2 y 2,4 litros, usa un logotipo también muy similar al de la marca Audi.
Su precio en el mercado arranca en los 10.000 euros, menos de la mitad de su gemelo japonés, ya que no cuenta con muchos de los atributos de los vehículos 4x4 y, además, su calidad es muy inferior. El CR-V que Honda produce en China, por su parte, se vende a 29.800 euros. «No podemos competir con esos precios», reconocen en Honda.
Demanda judicial
«Vimos la publicidad del nuevo modelo en septiembre y les contactamos para que dejasen de producir y vender el Laibao, ante la confusión que creaba a nuestros clientes. No entendieron nuestra sugerencia y comenzaron a vender, por lo que presentamos una demanda ante un tribunal de Beijing», advierte un portavoz de Honda en China contactado por EL MUNDO.
Después de una apelación del fabricante chino, la causa se encuentra pendiente de resolución. «La copia de nuestro CR-V es total y nuestra política es actuar judicialmente ante cualquier infracción discernible de la ley», indica la misma fuente.
Hace semanas, el fabricante japonés detectó en el mercado chino un segundo modelo de producción local casi calcado de su modelo CR-V. Esta vez la copia proviene del fabricante chino Xin Kai.
Sin embargo, hasta la fecha los tribunales chinos se han mostrado poco receptivos a las demandas presentadas por las marcas foráneas por violaciones de derechos de la propiedad intelectual. Toyota, por ejemplo, ha perdido ya dos causas abiertas por piratería, incluida una por copia del logotipo por la marca china Geely.
Spark y Magnus
De hecho, Honda no ha sido la única marca que ha visto sus modelos copiados. General Motors también ha sufrido la piratería. En concreto, en el pasado Salón del Automóvil de Beijing, el Chevrolet Spark -nombre comercial del Daewoo Matiz en China- se exhibía junto a un clon chino: el QQ producido por Chery Automobile Company.Lo que ya se parecía menos era el precio: 5.900 euros para el Spark y 3.900 para el QQ.
En un segmento donde el precio es un factor determinante de compra, el QQ juega con ventaja. Por ello no resulta sorprendente que se hayan matriculado 1.000 unidades del Spark, frente a las 3.000 del modelo de Chery. Además, expertos de General Motors estudian el Chery Oriental Sun, extrañamente parecido al Daewoo Magnus.
Sorprendentemente, las alianzas que exige la ley china para los fabricantes extranjeros que produzcan en la República Popular culminan en situaciones paradójicas. Así, Shanghai Automobile Industry Corporation (SAIC), principal aliado de General Motors en China, posee el 20% de las acciones de Chery. Una empresa que, como se ha visto, está especializada en copiar coches del grupo GM.
Fuente: http://elmundomotor.elmundo.es