Range Rover : Increibles prestaciones en el campo (II)
Los ocupantes disponen de espacio generoso en todas las plazas y el conductor una excelente posición al volante, muy elevada, para el dominio de cualquier maniobra.
Exterior e interior muestran una apariencia engañosa. El nuevo Range Rover tiene las condiciones de una berlina de gran lujo y ello puede producir impresiones erróneas, porque fuera del asfalto es un todoterreno de eficiencia profesional, muy cerca de lo que puede ofrecer el Defender, un vehículo pensado para el duro trabajo en el campo.
A diferencia de sus antecesores, la nueva generación Range está construida en chasis monocasco -el fabricante ha abandonado en este modelo la tradicional arquitectura de largueros de acero y travesaños- y ello mejora las condiciones dinámicas del coche para un uso mixto y cotidiano e incluso mejora sus posibilidades todoterreno respecto al modelo anterior.
Los ingenieros si han mantenido la suspensión neumática estrenada en la generación anterior, que con su capacidad de adaptación a la conducción en carretera y fuera de ella lleva al vehículo a extremos impensables.
El coche puede rodar en autopista con la altura de un turismo o ser elevado a alturas que no alcanzan los todoterreno convencionales.
En la versión probada se dispone de un potente motor de gasolina de ocho cilindros en uve con una excelente capacidad de recuperación a bajo régimen, similar a la que ofrecer los potentes motores diesel, que en combinación con una caja de velocidades automática/secuencial de cinco velocidades, hacen de este coche un superdotado.
El problema de esta opción motriz es el elevado consumo de combustible. Es fácil superar los 20 o 25 litros de media, lo que le convierte en un producto aun más exclusivo, difícil de encajar en el mercado europeo.
El V8 es silencioso, muy agradable de utilizar, progresivo y capaz de estirar hasta el punto de que parece inagotable, y extraordinariamente apto para una conducción todoterreno en terreno abruptos, en los que es necesario disponer de mucha fuerza a bajos regímenes de funcionamiento.
La combinación de chasis, suspensiones, motor y transmisión, hacen del nuevo Range Rover un todoterreno con mayúsculas al tiempo que apto para inexpertos.
Todo es fácil en este coche. La tracción permanente a las cuatro ruedas ayuda al control del coche sobre superficies deslizantes en asfalto, un sistema al que se suman el dispositivo antibloqueo de frenos ABS, el control de tracción y el programa de estabilidad.
Fuera de carretera se dispone de todos estos sistemas, además de una caja reductora y el sistema de control de descenso de cuestas, imitado ya por el Touareg y el Cayenne
Con todo a disposición del conductor, el Range admite cualquier perrería y se puede hacer travesía con la comodidad de un turismo. Ante los obstáculos de dificultad sólo resta atreverse, porque la conducción todoterreno siempre impresiona.
Estamos ante un vehículo muy exclusivo en todos los sentidos, al que es difícil sacar todo el rendimiento del que es capaz de ofrecer. Es caro y parece, por su opción motriz, más adecuado al mercado americano por el precio del combustible. Y hace justicia al prestigio de la marca fuera del asfalto.
Fuente:
http://www.univision.com
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