Renault: Grand Scénic 1.5 dCi: un monovolumen, convertido en referente del secto
Se trata de la talla XXL de un monovolumen que se ha convertido en referente del sector: han intentado que ambos tengan la misma esencia, aunque los separen más de 23 centímetros de carrocería (la batalla de este modelo se ha incrementado 5 cm y el voladizo trasero, otros 18). Pero este “largo especial” no le impide “desfilar” por carretera igual que su hermano.
No notamos importantes diferencias entre el comportamiento de ambos. Renault ha optado por unas suspensiones blandas para este Grand Scénic, pero efectivas a la hora de contener la carrocería: ni balanceos, ni grandes inercias. Sinceramente, me sorprendió que fuera un coche tan bien asentado. En los más diferentes trazados, nos daba seguridad para imprimir el ritmo que deseáramos.
La postura al volante era cómoda. El asiento era confortable y la visibilidad, buena. La dirección resultaba precisa; frenaba con eficacia, pero sin exageraciones y contaba con un arsenal de elementos para hacer la conducción más fácil: faros con encendido automático, control de crucero, mandos de radio al volante...
Todo iba, nunca mejor dicho, sobre ruedas hasta que decidimos poner a prueba su motor 1.5 dCi de 100 CV (más de 105 según nuestro banco de rodillos). Sabíamos que era la mecánica de gasóleo de acceso a la gama, pero –aun así- debía ser capaz de mover con soltura un coche pensado para ir siempre “cargadito”, bien de equipaje o bien de pasajeros. @@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT
Un pelín sonoro al ralentí (aunque nuestros datos nos indican que, en realidad, está al mismo nivel que sus rivales) y algo pesadote a bajas vueltas... Hay que darle un voto de confianza: a partir de las 3.000 rpm, cambia completamente. No es un relámpago, pero ahí está, moviendo con soltura la más de tonelada y media de peso de su carrocería.
Sin embargo, ante cualquier repecho o en las incorporaciones y adelantamientos, teníamos que estar atentos para reducir una marcha. En sí, esto no tendría por qué traernos ningún quebradero de cabeza, pero el cambio nos hacía temer esta maniobra. Su manejo resultaba poco afortunado, ya que los recorridos de la palanca no estaban lo suficientemente definidos. Era como, si al pasar de tercera a cuarta, se quedase enganchado, en una especie de tierra de nadie, y nos obligara a dirigir el mando concienzudamente. @@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT
También teníamos que adaptarnos a su pequeña pantalla para consultar el cuentarrevoluciones, el consumo o el nivel de aceite. Aunque ésta corona el salpicadero, han optado por darle una forma alargada y estrecha: los números parecen perdidos, allí en la lejanía.
Cómodos al volante, aunque el cambio no nos terminaba de convencer; confiados en cualquier tipo de trazado gracias al buen trabajo de sus suspensiones y frenos; completamente despreocupados por repostar... nosotros podíamos continuar el viaje indefinidamente. @@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT
¿Y el resto de los pasajeros? ¿Tendrían algo que decir?
El Grand Scénic es el coche de los “por si acaso”. Cierto que no proliferan las familias de siete miembros, pero nunca se sabe cuándo podemos ser más a bordo. Así, dispone de siete plazas: todos los asientos son individuales y se corren y desplazan con facilidad.
La configuración es 2+3+2. No hace falta montar y desmontar los dos últimos asientos. Lo más engorroso es saber qué hacer con la especie de moqueta que los cubre, ya que, para armarlos, sólo necesitamos una mano y escasos segundos. Tan sencillo como tirar de una cinta para que ellos solitos aparezcan ante nuestros ojos: con sus reposacabezas y sus anclajes para el cinturón incluidos.
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Acceder a estas plazas también es muy sencillo: los asientos centrales se abaten individualmente y quedan fijos mientras pasamos al interior del coche. Sencillo llegar, pero difícil colocarse. En realidad, son plazas pensadas para niños, ya que el respaldo es algo pequeño y las butacas centrales quedan claustrofóbicamente cerca. Sin embargo, resultan ideales para los más pequeños: de hecho, tienen anclajes Isofix y el conductor cuenta con un espejo interior para “controlar” a dichos pasajeros. @@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT
Pero la baza fuerte no es en sí que estén estas plazas, sino que se puedan esconder, al igual que el resto, y configurar un maletero casi a la carta. Si jugamos con los asientos (tenemos que abatir la segunda fila), podemos obtener nada menos que 810 litros de un habitáculo con superficie completamente plana para cargar de todo. Incluso con todos los asientos montados poseemos 175 litros de capacidad para los bultos (mucho más de lo que ofrecen sus rivales de 7 plazas en estas condiciones).
El Grand Scénic saca espacio de donde no lo hay. En el mismo suelo se esconden cuatro cofres para ocultar objetos. También hay multitud de guanteras repartidas por todo el habitáculo: contabilizamos hasta 7. Presenta detalles muy prácticos, como la puerta del portón dividida en dos partes (para no tener que abrir completamente el maletero cuando queremos sacar algún bulto) o el cargador de CD’s bajo el asiento del acompañante (más accesible que los que se esconden atrás y sólo permiten que carguemos los discos cuando estamos parados). Otros aspectos no nos han parecido tan bien pensados: la moqueta que cubre las plazas traseras termina siendo muy engorrosa (no sabemos qué hacer con ella cuando montamos los asientos, ya que es muy rígida) o la existencia de un kit de reparación de pinchazos en vez de rueda de repuesto (ésta es opcional y vale 150 euros).
Hay más inconvenientes por tener siete plazas? Como ya te hemos explicado, el extra de centímetros no se nota en carretera y tampoco a la hora de repostar (sólo pesa 57 kilos más que la versión de cinco plazas). Respecto al Scénic “normal”, ha perdido ciertos detalles: ya no hay cofres debajo de los asientos de la segunda fila, debido a que se ha dejado un hueco para los pies de los pasajeros de atrás. Además, las plazas centrales, aunque también son independientes, no se pueden desplazar hacia el centro cuando ocultamos la central. Se trata de pequeñas servidumbres que bien vale sufrir por tener un coche tan adaptable. @@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT@@START_COMMENTInicio Módulo DESTACAMOS@@END_COMMENT@@START_COMMENTFin Módulo DESTACAMOS@@END_COMMENT
Ni siquiera la diferencia de precios entre ambos nos parece tan significativa: el comprador de un Grand Scénic debe abonar unos 1.400 euros más que si adquiriera un Scénic con el mismo motor y equipamiento. No podemos olvidar que otros modelos cobran la “plaza extra” aparte: así ocurre, por ejemplo, con el Volkswagen Touran, que la comercializa a 670 euros. @@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT
La guerra de los centímetros ¿Y es tan “Grand”?, nos preguntábamos. Según nuestras mediciones, sí. Puede presumir de centímetros frente a sus rivales: es el más ancho de todos (el Corolla Verso no está muy lejos) y, junto al Touran, uno de los que más espacio ofrece en todas sus plazas para las piernas de los ocupantes.
Fuente: http://motor.terra.es @@START_COMMENTInicio Módulo Galería de 8 Fotos @@END_COMMENT@@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT@@START_COMMENTInicio Módulo DESTACAMOS@@END_COMMENT@@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT@@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT@@START_COMMENTInicio Módulo Galería de 8 Fotos @@END_COMMENT@@START_COMMENTInicio Módulo Foto Simple @@END_COMMENT
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