SAAB: 9-5 2.3 AERO 5P: (250 CV): Domesticado
Aunque, en el segmento de las berlinas de representación, la mayoría de las marcas optan por dotar a sus vehículos de un comportamiento suave y tranquilo –a pesar de la potencia de la que hagan gala-, Saab ha preferido que los 250 CV del 9-5 2.3 Aero se muestren sin complejos. Así, se obtiene un coche con un gran temperamento y una “patada” (conseguida gracias al turbo) que dejará sin aliento al más preparado.
Con esta carta de presentación, no es de extrañar que, a la hora de hablar de las prestaciones, se utilice el adjetivo “brillante”, pues la versión manual llega a superar a rivales con más caballos y mayor cilindrada. Por suerte, la firma sueca ha sabido conservar casi intactas las cifras de adelantamientos y aceleraciones en el modelo con cambio automático, algo difícil, si se tiene en cuenta el aumento de peso y la tradicional lentitud de este tipo de transmisiones.
En el 9-5 automático apenas influye el resbalamiento del convertidor, si bien es cierto que pasa un poco de tiempo entre que se da la orden de cambiar de marcha y ésta se hace efectiva. Sin embargo, tras ese pequeño “lapsus”, el turbo comenzará a actuar, permitiéndonos adelantar en un suspiro y manejar unas cifras de recuperaciones sensiblemente inferiores a las de otros automóviles de su clase.
Aun así, no debemos llamarnos a engaño: los amantes de las sensaciones se verán un poco “frustrados” al entrar en las carreteras de montaña –sobre todo, después de presenciar la magnífica actuación de este Saab en autopistas, donde las recuperaciones se realizan con gran rapidez-. En las vías reviradas, la gestión del cambio no permite aprovechar todo el régimen del motor, ya que, en algunas ocasiones, baja menos marchas de las que sería posible. La fuerza es notable, por lo que recurre a una relación más larga que la que nosotros propondríamos y aprovecha el tirón del turbo para recuperar velocidad. Este comportamiento se repite incluso en la posición “Sport” y en la “manual”, en la que las levas situadas en el volante tampoco permiten reducir cuando la aguja se encuentra en la zona alta del cuentarrevoluciones, por lo que tendremos que frenar casi encima de la curva si queremos pasar a una marcha inferior.
En contrapartida, esta última modalidad resulta bastante rápida, aunque es incómodo buscar la palanca correspondiente en el volante (la de la derecha sube marchas y la de la izquierda las baja) cuando éste se encuentra girado.
Amortiguación descompensada Con un motor excelente y un cambio bastante aceptable, sería lógico suponer que el chasis del 9-5 acompaña al resto del conjunto, procurando así un comportamiento intachable en las curvas. Esta afirmación no deja de ser cierta –se trata de un vehículo aplomado-, pero es conveniente realizar algunas matizaciones.
En primer lugar, mientras que el eje trasero no muestra ningún movimiento extraño al afrontar los giros, el delantero rebota y provoca que la dirección sea un tanto imprecisa cuando se rueda a buen ritmo. Además, el tarado de las suspensiones es excesivamente blando, algo sorprendente si tenemos en cuenta que los nuevos 9-3 ofrecen, de serie, una amortiguación casi deportiva. No hay por qué preocuparse –el ESP, nada intrusivo, y unos neumáticos con un excelente agarre salvan cualquier situación comprometida-, ya que el coche rara vez hará gestos preocupantes, pero resultaría más cómodo (y más lógico en esta versión) una suspensión más enérgica.
Como de costumbre, las “licencias” en la conducción se pagarán en forma de consumos, aunque, si el ritmo es moderado, se quedarán en unos discretos 9 litros a los 100 kilómetros. Una línea que aún no ha acusado el paso del tiempo, un interior en el que predomina la calidad de todos los materiales y un equipamiento bastante completo –aunque, imperdonablemente, no incluye el ordenador de a bordo- son otras de las razones que pueden predisponer a la compra de este vehículo, aunque la más poderosa, posiblemente, sea su precio: con un coste de 42.600 euros (más de 7 millones de pesetas), resulta una muy buena opción, pues la mayoría de sus rivales son más caros o menos potentes. Por si esto fuera poco, Saab es uno de los fabricantes que, en España, está revestido de un halo de exclusividad que sus responsables aún no han trasladado completamente al importe final de un coche que, por prestaciones y comportamiento, marca diferencias en su segmento.
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Fuente: http://www.racc.es
SAAB: 9-5 2.3 AERO 5P: (250 CV): Domesticado SAAB: 9-5 2.3 AERO 5P: (250 CV): Domesticado |
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