Seat Ibiza 1.8T FR: 3 puertas. El secreto de la poción
El Seat Ibiza ofrece una buena gama de versiones deportivas, capaces de satisfacer las exigencias de cualquier aficionado, no sólo por imagen sino también por prestaciones y comportamiento. Un ejemplo es el Ibiza FR (Fórmula Racing) disponible con el motor 1.9 TDI de 130 CV y con el 1.8 turbo de gasolina de 150 cv y 20 válvulas, acoplado a una caja de cambios de 5 relaciones. El diseño exterior es atractivo pero sin resultar exagerado ni llamativo en exceso, con llantas de 16 pulgadas, salida doble cromada del escape y las siglas FR en los pilares centrales.
Seat no descuida el equipamiento del Ibiza FR, que cuenta de serie con climatizador, radio lector de CD con 6 altavoces, ABS y dirección asistida electrohidráulica. El ESP, que incluye asistente frenada, es opcional, al igual que los faros de xenón, control de velocidad de crucero, sensor de lluvia, sistema de navegación o preinstalación de teléfono, entre otros.
El ambiente interior también denota deportividad, predominando el acabado metalizado en la instrumentación y la consola central, que se hace extensivo al tejido de los asientos.
El puesto de conducción se beneficia de un asiento muy grande, con un respaldo de buen tamaño que recoge y sujeta muy bien la espalda, aunque a la banqueta le falta algo de inclinación. Muy bien los pedales, como es norma en la Casa Volkswagen, y menos bien el reposapiés, queda muy desplazado a la izquierda. Hay mucho espacio para las rodillas y lo menos bueno es que la pierna derecha golpea justo contra el borde de la consola central, de duro plástico. Los mandos de la climatización quedan muy bajos y son muy pequeños, algo habitual también en el Grupo VAG, y sobra el portavasos escamoteable en lo alto de la consola central. Entre los acabados a mejorar, el guarnecido del techo, áspero al tacto, despegado y mal rematado en la unión con los pilares traseros.
El asiento trasero goza de un buen hueco para el acceso de los pies, para lo que hay que accionar la palanca del respaldo para abatirlo, sin que se desplace el asiento hacia delante. El asiento es algo pequeño, pero está situado a buena altura y la banqueta recoge bien las piernas. Falta sitio para tres ocupantes, falta anchura, pues el lateral tan acampanado limita mucho el espacio para las cabezas, y en la plaza central falta espacio al techo y sitio para poner los pies por el tamaño del túnel. El maletero se puede ampliar abatiendo por mitades asimétricas la banqueta y el respaldo, quedando al aire el relleno de la banqueta, que acabará desmigándose del roce del respaldo al caer. Además requiere desmontar el reposacabezas para abatirlo del todo.
En el interior hay detalles de acabados que son mejorables, como el plástico liso del salpicadero, de aspecto muy pobre, la bandeja trasera es muy endeble, el interior tiene algunos remates mal hechos, como el plástico de la zona de los pedales, los bajos de la banqueta trasera o el piso del maletero. El portón levanta muy poco y la plaza central trasera no tiene reposacabezas de serie ni cinturón de 3 puntos.
Prueba dinámica:
El motor es una joya y una bomba, con el sonido metálico del escape tirando a grave, con un ligero tono hueco, nada molesto pero siempre presente dando gas, que le da carácter y sonido de motor gordo. Es un sonido muy homogéneo y limpio, que en constantes cambios de régimen no se hace molesto, excepto por encima de 6.500 rpm y hasta el suave corte a 7.000 rpm. Lo mejor son los bajos y el medio régimen, arranca sin ninguna dificultad en 1ª o 2ª sin dar gas, tiene un empuje endemoniado a medio régimen y sale en repechos fuertes a muy bajo régimen, desde prácticamente 1.000 rpm, sin esa zona muerta que suelen tener los motores TDI de gasóleo. Empieza a soplar con fuerza a 1.500 rpm y el tirón máximo lo da entre 2.500 y 3.000 rpm.
Con este motor el Ibiza FR supera con absoluta e insultante suficiencia la subida del habitual puerto de montaña en 5ª, y los consumos no son excesivos para las prestaciones, con una media de 8,3 litros en el recorrido mixto a muy buen ritmo. Por resumir, el Ibiza FR tiene una enorme capacidad de marcha, solventa los adelantamientos con una facilidad pasmosa, aguanta cualquier repecho y sale casi en cualquier circunstancia sin recurrir al cambio. Una 5ª eterna, o dicho de otra manera, para qué queremos una 6ª...
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En curva en tracción el comportamiento es muy bueno, con un ESP muy bien tarado, que controla perfectamente la deriva y le mantiene en la trayectoria elegida sin dejarle parado, con una enorme progresividad. En retención o al cortar gas el Ibiza FR pierde algo los modales, no es tan progresivo, tan dulce, pues descompensa algo el apoyo del eje trasero y el ESP actúa de una manera algo brusca, modificando el apoyo y variando un poco la trayectoria, pero le da mucha agilidad y no llega a deslizar de atrás salvo en cambios de apoyo muy bruscos, pero siempre con el ESP vigilante y frenando el derrapaje. El resultado es de una enorme agilidad en curva al tiempo que resulta fácil de conducir y con un límite muy alto.
A cambio la suspensión es muy firme y el Ibiza FR se mueve mucho en mal firme, filtra muy bien pero zarandea a los ocupantes en exceso, calcando hasta la más mínima irregularidad. El panorama acústico no brilla, con un ruido de rodadura que se deja oír claramente y que a medida que se gana velocidad se difumina con el aerodinámico.
La dirección no ha terminado de convencernos, con un tacto demasiado ligero que filtra en exceso las reacciones del tren delantero. El pedal del embrague está muy desplazado a derecha, demasiado próximo al del freno, de noche molesta la horrenda luz roja del cuadro, el tacto de la palanca del cambio es mejorable, con un mal paso de 4ª a 5ª, la palanca queda retrasada y baja, y se puede empujar a lo largo de todo el recorrido hacia abajo, como si se fuese a insertar la marcha atrás, lo que le quita agrado de uso.
La frenada tiende siempre a cerrar un poco, de manera muy progresiva, con un buen tacto de pedal y en frenadas de emergencia, a pesar de la dureza de la suspensión hace algo la barca, balancea un poco primero del eje trasero y luego del delantero, se aprecia perfectamente cómo se acuesta a u lado y al otro un par de veces. No afecta a la estabilidad pero le quita aplomo a la frenada. En recta frena bien, con distancias cortas, mucha resistencia al calentamiento y bastante movimiento parásito en el volante y en ocasiones los últimos metros son bastante irregulares, por la actuación poco progresiva del ABS.
El Ibiza FR 1.8T de 150 CV es un excelente GTI de pura cepa, muy rápido y fácil y divertido de conducir, con un tacto muy firme sin resultar insufrible en mal firme. El motor es una bomba y es un coche más para disfrutar en carretera de curvas que para circular por autopista, pues el ruido del motor se puede hacer molesto en viaje largo.
Fuente: http://www.cochenet.com/
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