Silver Ghost : Silver Ghost cabriolet 1923
La formidable convertibilidad de la carrocería de este auto, carrocería Barker, que partiendo de la configuración cerrada y tras bajar las cuatro ventanillas laterales, plegar las guias de las delanteras y soltar dos palanquitas de media vuelta que lleva en el interior del marco del parabrisas, basta una sola mano para abatir hacia atrás techo y montantes, tornándose un purísimo cabriolet. Al soltar los montantes de la ventanilla como estructura soportacapota, se obtiene mucha solidéz y se suprime la típica armadura independiente. Gracias a ello, no se lleva un antiestético entramado sobre la cabeza al ir cerrado, y aunque la capota es flexible, queda tan perfectamente tensa y sujeta que casi cumple como un techo rígido. Cerrando los cristales, el viento, el agua, el frío y los ruidos, apenas afectan a los dos ocupantes. Posee una mecánica tan refinada, suave y suficientemente potente como debe ser la de un Rolls de la mejor cepa, una casi inacabable lista de detalles funcionales y de acabado, y la exquisita realización de todos los órganos mecánicos y sus típicos reenvios mediante varillas articuladas. Mención específica merece el sistema de alimentación: como no lleva nodriza ni bomba, en el tapón de llenado hay un émbolo para presurizar el depósito, y un manorreductor suministra gasolina al carburador a la presión adecuada. Por supuesto, existe una llave de paso para cortar el flujo de combustible cuando se deja parado, y una válvula para poder despresurizar el circuito. Lo más paradójico de este coche es que estuvo a punto de no existir, ya que, inicialmente, su primer propietario encargó una carrocería cerrada. Afortunadamente se arrepintió a tiempo y, gracias a eso, aún hoy podemos seguir deleitándonos con este feliz matrimonio entre todo un señor Rolls y toda una señora Barker, cuyo resultado es evidente: difícilmente mejorable.
Fuente:
elgarage.com
Silver Ghost : Silver Ghost cabriolet 1923 Silver Ghost : Silver Ghost cabriolet 1923 |
|