Vectra Elegance 3.2 Xenón: Un paso arriba de sus rivales
Es un coche amplio por dentro, compacto por fuera, con muy buenos terminados, un nivel de equipo superior al de sus competidores y, por si fuera poco, con el precio más abajo que el de los demás. Es una combinación tan atractiva, que no podemos realmente explicarnos por qué este auto no es el líder de ventas en su segmento, aunque tenemos una idea de los motivos que pueden llevar a la gente a no correr a las agencias Chevrolet para hacerse de uno de ellos.
Con poco más de dos años en el mercado nacional, el Vectra ya encontró su público. Es gente que no compra un auto con base en las emociones. Se trata de un consumidor que estudia lo que hace antes de llenar su chequera, y está buscando siempre la mejor relación entre el costo y el beneficio al pensar en una compra, con más razón en una de este nivel. Porque de esto se trata del Vectra, de un coche racional. Difícilmente generará pasiones, pero provoca una convivencia agradable con el que se atreva a acercarse a él.
Esta versión que probamos ahora es la más reciente del Vectra y cuenta con una serie de equipos adicionales al ya muy bien equipado Vectra Elegance 3.2. Chevrolet la llama Elegance Xenón y además de los obvios faros del gas citado, cuenta con otros equipos adicionales como los asientos delanteros con ajuste eléctrico y con tres memorias para el del conductor; rines de 17 pulgadas y diseño exclusivo y aire acondicionado con control electrónico de temperatura. Este equipo extra deja esta versión con un precio de 14 mil pesos sobre la inmediata anterior, pero aún así, los 290,990 pesos forman un precio bastante inferior a los de su competencia directa, es decir, los japoneses Accord, Camry y Altima y los europeos Mondeo y Passat (el Mondeo es más barato, pero mucho menos poderosos). Además, el Vectra es el de manejo más deportivo entre todos, siendo capaz de llegar a las 240 km/h, mientras que los demás apenas rebasan la doble centena de kilómetros por hora, pese a que algunos son más poderosos. El tamaño del Vectra es, para el gusto de algunos entre los cuales nos incluimos, el ideal. Sus dimensiones exteriores no son tan grandes que le quieten agilidad ni tan pequeñas que roben espacio interior. Su diseño es elegante y contemporáneo y si bien es cierto que a más de uno las formas de sus faros son de difícil digestión, también lo es que esta digestión finalmente se da y el coche termina por agradar a la gran mayoría. Sus líneas mantienen la virtud de la discreción, que combinan de manera exacta con el hecho de que son atractivas lo suficiente para que la gente lo voltee a ver. Al cabo, el que paga casi 300 mil pesos por un auto, muchas veces espera que esto se note. Que se quede tranquilo si puso su dinero en un Vectra: se nota.
El manejo del auto pertenece a una categoría superior a la suya. Ninguno de sus rivales se le acerca en la mezcla de poder (y por poder me refiero al rendimiento del motor, no a la cantidad de caballos de fuerza) y buen manejo del Vectra. El coche es ágil y deportivo, sin caer en la exageración de ser duro e incómodo. Es también confortable y suave, sabiendo resistir a la tentación de ser excesivamente blando e inestable. Su dirección es precisa y de respuestas rápidas. Su cambio automático con sistema secuencial sabe interactuar con la máquina y ponerla a trabajar muy cerca de su límite de capacidad algo que, por supuesto, se logra mejor con una caja manual. Hay una cierta demora en hacer algunos cambios, principalmente los descendientes, pero nada que comprometa la buena conducción de este auto.
Para este buen manejo contribuye la posición del piloto, que se encuentra muy fácilmente gracias a la cantidad de ajustes del asiento y del volante. Los más altos no reclamarán del espacio para las cabezas, generalmente algo reducido en los coches con quemacocos. Todos los instrumentos están al alcance de la mano y la elección de los materiales es adecuada lo suficiente para hacernos sentirnos bien dentro de un Vectra, aunque no tan elevada como nos podría hacer pensar la calidad de su conducción. Bueno, si así fuera, el Vectra se vendería en dólares y se acercaría a las cuatro decenas de miles de billetes verdes.
Si algo nos gustaría que fuera mejor en el Vectra es la autonomía. Con un consumo de combustible relativamente alto y un tanque de gasolina más bien chico, hay que parar en las gasolineras más veces de las que deberían ser necesarias para hacer un vieja en el auto, lo que baja el promedio de velocidad de desplazamiento entre un punto y otro.
Con todas esas virtudes y ventajas sobre sus rivales, la única explicación que encontramos para el hecho de que el Vectra no sea el líder de ventas en su segmento, es la calidad del servicio de las agencias GM, además de la parca garantía de un año, cuando casi todos los demás ofrecen tres años.
Pero si Roma no se hizo en un día, siempre hay esperanzas de que las cosas cambien para mejor. El producto ya está ahí, falta el respaldo detrás de él para acercarse más a la perfección.
Sergio Oliveira / Autos.com.mx
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